"Vivir el amor, saber que el corazón desborda, que el alma se llena de una magia particular. Sentir una valentía inusitada, que nos lleva a realizar actos de los que jamás nos hubiésemos creído capaces. Querer proteger a otro al punto de jugarnos la vida, sin importarnos que nos pueda suceder a nosotros mismos, aun sabiendo que ese amor no será retribuido, ni que permanecerá a nuestro lado...aun sabiendo que no estará ahí, cuando más necesitemos un abrazo. Vivir el amor, es sabernos vivos".
Un lugar para que las palabras tomen vuelo y vida propios, un espacio para la libertad y la expresión.
martes, 19 de julio de 2016
Antes no hubo nada mejor.
"Antes no existió nada mejor. El mundo no era ni menos violento, ni más amable.
Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, pensemos en las personas que debieron huir de sus tierras a causa de las guerras, y preguntémonos si hubiéramos sido capaces de soportar el sonido de una avión enemigo sobrevolando nuestra casa.
Pensemos en quienes veían llegar a una cuadrilla de caballeros de algún señor feudal reclamando sus tributos, a quienes les robaban sus cosechas o quemaban sus propiedades. En las jóvenes novias que debían sufrir el "derecho a la primera noche" de los señores "nobles"...solo en el título.
Pensemos en quienes sufrieron la persecución religiosa, solo porque a alguien se le ocurrió decir que alguna actitud era sospechosa de brujería y terminaron colgados o en la hoguera.
Recordemos las eternas disputas de poder, de ideologías, las capturas de esclavos, el maltrato sufrido por tantos seres inocentes y pensemos si ese mundo, tan lejano y a nuestros ojos modernos, tan ideal, era mejor".
Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, pensemos en las personas que debieron huir de sus tierras a causa de las guerras, y preguntémonos si hubiéramos sido capaces de soportar el sonido de una avión enemigo sobrevolando nuestra casa.
Pensemos en quienes veían llegar a una cuadrilla de caballeros de algún señor feudal reclamando sus tributos, a quienes les robaban sus cosechas o quemaban sus propiedades. En las jóvenes novias que debían sufrir el "derecho a la primera noche" de los señores "nobles"...solo en el título.
Pensemos en quienes sufrieron la persecución religiosa, solo porque a alguien se le ocurrió decir que alguna actitud era sospechosa de brujería y terminaron colgados o en la hoguera.
Recordemos las eternas disputas de poder, de ideologías, las capturas de esclavos, el maltrato sufrido por tantos seres inocentes y pensemos si ese mundo, tan lejano y a nuestros ojos modernos, tan ideal, era mejor".
Inolvidable.
Inolvidable.
No, vos no sos inolvidable. A quien no puedo olvidar es a la mujer que me había permitido ser.
Si, con la persona equivocada. Porque vos no merecías a esa guerrera que era capaz de todo, si sabía que tras la batalla estaba tu abrazo para curarme las heridas.
No fuiste vos el que generó eso. Era yo misma, dispuesta a enfrentar al universo, con una fuerza que hasta yo desconocía, pensando que podría sentirme débil a tu lado.
Nunca imaginaste los volcanes que se desataron dentro mío, las tormentas huracanadas que yo cruzaba casi sin elementos para defenderme. Yo creía que eras vos.
Pero descubrí que no. Descubrí que esa fuerza era mía. Que a la que extrañaba era s mi misma. Que vos simplemente fuiste un escalón en el descubrimiento de mi propio ser.
La inolvidable...soy yo.
No, vos no sos inolvidable. A quien no puedo olvidar es a la mujer que me había permitido ser.
Si, con la persona equivocada. Porque vos no merecías a esa guerrera que era capaz de todo, si sabía que tras la batalla estaba tu abrazo para curarme las heridas.
No fuiste vos el que generó eso. Era yo misma, dispuesta a enfrentar al universo, con una fuerza que hasta yo desconocía, pensando que podría sentirme débil a tu lado.
Nunca imaginaste los volcanes que se desataron dentro mío, las tormentas huracanadas que yo cruzaba casi sin elementos para defenderme. Yo creía que eras vos.
Pero descubrí que no. Descubrí que esa fuerza era mía. Que a la que extrañaba era s mi misma. Que vos simplemente fuiste un escalón en el descubrimiento de mi propio ser.
La inolvidable...soy yo.
Rompecabezas.
"Un día te das cuenta que insististe en poner una pieza en el rompecabezas equivocado, que no encaja ahí, pero por alguna extraña razón, probaste las mil formas de buscarle un lugar. Y un día, después de muchos esfuerzos, de mucha frustración, de llenarte la cabeza de preguntas, de darle mil vueltas porque siempre te dijeron que no había que desistir, que abandonar era para los débiles, que había que seguir hasta lograr la meta, el sueño, el anhelo, que no se debe renunciar...un día desististe. Y no pasó nada...simplemente que tu rompecabezas quedó incompleto, porque aún no llegó la ficha que lo complete".
Sobrevivientes.
De vez en cuando me encuentro con una sobreviviente igual a mí. Que en algún punto no se conforma consigo misma, que corre detrás de un sueño, por mandato, por capricho, por meta, de una forma casi obsecada y, por qué no, obsesiva.
En algún momento, que nos marquen como las raras, las rebeldes a toda lógica, nos afectó. Quizás porque aún no habíamos descubierto que eramos sobrevivientes de una raza de la que existen pocos ejemplares: la raza de las personas libres. Libres y dueñas de sí mismas, haciéndonos cargo de nuestros errores, asumiéndolos para aprender y seguir un camino difícil, duro y solitario.
Pero, a veces nos hacemos trampa. Nos preguntamos por qué no podemos tener lo mismo que otros, y nos desviamos de ese sendero, para correr hacia un abismo escondido detrás de la niebla. Y caemos, de la forma más dolorosa que puede existir. Porque muchas veces renegamos de nosotras mismas, buscando en donde no hay nada, algo.
Somos sobrevivientes a golpes, a caídas, a explosiones. Sobrevivimos a relaciones tortuosas y tuvimos el instinto de escapar, preservando nuestra esencia y confundiéndonos emocionalmente.
Hasta que un día nos damos cuenta de que esa libertad de la que somos hijas, nos grita en las venas que nunca hemos llegado tarde, porque aún no nos ha llegado el momento.
Somos sobrevivientes a nosotras mismas, a nuestros resbalones en el barro a cambio de nada, por simple empecinamiento. Somos fugitivas del dolor, de la rutina, de la mediocridad. Huimos desesperadamente ante el menor atisbo de falta de inteligencia, ante la manipulación de quien pretende hacernos normales, comunes, convirtiéndonos en esclavas de su caprichos.
Hemos sobrevivido a la guerra entre nuestra alma y nuestro cerebro, quienes días y noches lucharon como dos grandes enemigos...hasta que la madurez logró reconciliarlos, comprendiendo que esa supervivencia proviene de que ellos vayan juntos, acordes, en armonia.
Sobrevivimos a nosotras mismas. Y esa es nuestra fuerza
El pozo.
No era un pozo común y corriente. Es una fosa, de esas que hay en los talleres mecánicos, para poder mirar a los vehículos en la parte de abajo.
Cada vez que me acercaba a uno de ellos, sentía un vértigo terrible, sabiendo que podía caerme y lastimarme. Y aún cuando mi padre tuvo una época su propio taller, con su respectiva fosa, no logre vencer esa sensación que me hacía alejarme lo más posible del mismo. Sentía como si el vacío del pozo tuviera un enorme magnetismo y me arrastrara a su interior. La irracional posibilidad de que cayera dentro simplemente me aterraba.
Pasaron los años, racionalicé muchísimos miedos y enfrenté algunos al punto de lograr dominarlos (no me adjudicó la gloria de vencerlos...solo dominarlos, aplacarlos un poco para poder vivir mejor). Pero las fosas me siguen produciendo pánico. Un pánico incomprensible, animal, instintivo. Por más que dentro del pozo halla algún señor dándome indicaciones con las manos, cual colaborador aereo, mi pánico a una mala maniobra y caer me corta la respiración, me tensa el cuerpo, me hace sentir que cada segundo es eterno y, al salir, siento un agotamiento tal como si hubiera atravesado una cordillera sola, sin herramientas y en pleno invierno.
El miedo al pozo vendrá de mi eterna comparación de las relaciones tempestuosa con caminar a ciegas al borde de un precipicio? De saber de tantas veces que caí metafóricamente y, al ver esa leve profundidad, temer que de haga realidad? No lo se. Sólo se que las fosas se me hacen incomprensiblemente terribles, oscuras y fatídicas.
La vida es una rueda.
La vida es una rueda. Definitivamente hay sucesos que explican todo lo que ocurrió, los sinsentidos toman forma y de repente las piezas encajan en su lugar perfecto.
La rueda gira y a aquellos que se consideraron superados y superiores, de repente una cachetada los sacude. Y esa cachetada pudo haberte sucedido a vos.
Sin embargo, estas lejos, muy lejos, cerrando la puerta de ese infierno, que pudo haber sido tuyo. Y abriendo las puertas al paraíso.
La rueda gira y a aquellos que se consideraron superados y superiores, de repente una cachetada los sacude. Y esa cachetada pudo haberte sucedido a vos.
Sin embargo, estas lejos, muy lejos, cerrando la puerta de ese infierno, que pudo haber sido tuyo. Y abriendo las puertas al paraíso.
Susana, de La Cabaña de Nuage.
Si van a La Cabaña de Nuage, conocerán a Susana, una mujer activa, llena de alegría. Se mueve como lo que es, una bailarina, pero porque a ella, más que los pies, le baila el alma!
Susana habla y mueve las manos con la magia de las mariposas. Y mientras cuenta su vida, expresa con su cuerpo muchas más cosas de las que dice. Ella nos hablan como si nos conociéramos de toda la vida, como si nos sentásemos a tomar un café con una gran amiga a la que hace mucho que no veíamos, y de repente volvemos a cruzarnos.
Ella habla, y a mi se me llenan los ojos de lágrimas, porque verla moverse realizando movimientos de baile, hacen que aquélla pequeña Cristina que se quedaba horas mirando ballet escondida detrás de la chimenea, resurja. La que enloqueció a su mamá hasta que una tarde la convenció de ir a una escuela de danzas y mientras mamá hablaba con la directora, se quedó fascinada mirando a las niñas que practicaban sus pasos de baile frente al espejo, con sus mallas azules, y a la que tuvieron que llevar a la rastra porque no quería irse de un lugar en donde dijeron que aún era muy pequeña. La que lloró porque dijeron que no, que todavía no. Y luego replicaba los pasos vistos y radiografiados tomada de la baranda de su cama-cuna. La misma a la que aún se le asoman lágrimas a los ojos cuando disfruta del ballet...
Sentí a Susana como un enorme espejo que me mostraba a mi misma en tantas situaciones! Un espejo que no sólo reflejaba mi propio pasado, también mi futuro, un espejo del que aprender que lo mejor siempre esta por venir, y en el que el destino nos tiene reservado algo maravilloso!
Gracias Susana, por presentarme a mi misma!!!
Susana habla y mueve las manos con la magia de las mariposas. Y mientras cuenta su vida, expresa con su cuerpo muchas más cosas de las que dice. Ella nos hablan como si nos conociéramos de toda la vida, como si nos sentásemos a tomar un café con una gran amiga a la que hace mucho que no veíamos, y de repente volvemos a cruzarnos.
Ella habla, y a mi se me llenan los ojos de lágrimas, porque verla moverse realizando movimientos de baile, hacen que aquélla pequeña Cristina que se quedaba horas mirando ballet escondida detrás de la chimenea, resurja. La que enloqueció a su mamá hasta que una tarde la convenció de ir a una escuela de danzas y mientras mamá hablaba con la directora, se quedó fascinada mirando a las niñas que practicaban sus pasos de baile frente al espejo, con sus mallas azules, y a la que tuvieron que llevar a la rastra porque no quería irse de un lugar en donde dijeron que aún era muy pequeña. La que lloró porque dijeron que no, que todavía no. Y luego replicaba los pasos vistos y radiografiados tomada de la baranda de su cama-cuna. La misma a la que aún se le asoman lágrimas a los ojos cuando disfruta del ballet...
Sentí a Susana como un enorme espejo que me mostraba a mi misma en tantas situaciones! Un espejo que no sólo reflejaba mi propio pasado, también mi futuro, un espejo del que aprender que lo mejor siempre esta por venir, y en el que el destino nos tiene reservado algo maravilloso!
Gracias Susana, por presentarme a mi misma!!!
Yo no se amar.
Yo no se amar más que de frente, sin vueltas, sin medias tintas. Yo no se amar especulando, calculando tiempos, manipulando situaciones.
No se amar de esa forma que se usa entre la gente, de esperar su reacción, de hacerle doler la ausencia para que sienta que no es nada sin el otro. No se amar agrediendo, en postura de batalla.
No se amar sin dobleces, sin confianza, sin fe. No se como amar, pensando en que mañana deba reemplazar al rey muerto con un rey puesto.
Solo se amar mirando a los ojos, respetando los pactos, cumpliendo las palabras, caminando junto a quien elegí, sin pensar jamás en lo que deje a un costado del camino. Solo se amar plenamente, refugiándose en el abrazo del otro, dejando las armas en la tierra y colgando la armadura, mostrando mi debilidad, vulnerable en sus manos pero sabiendo que no me haría nunca daño.
Solo se amor así, de una forma en la que pocos aman. Un modo de amar antiguo, del que pocos se atreven a expresar sus emociones, para no sentirse expuestos.
Sin confianza, sin plenitud sin respeto, como se estila ahora. ..yo no se amar.
El desafío.
El desafío es levantarte cada mañana, superar el dolor, arrancar una a una las espinas que se clavaron en tu alma y curar todas las heridas, procurando que no queden restos de infección.
Es un trabajo artesanal, que tenes que realizar por tus propios medios, sola, remontando cada día un poco más la mirada hacia el horizonte que te espera. Parece lejano, inalcanzable, y sentís que no te quedan fuerzas para dar un paso más. Pero está ahí, depende de tu fuerza de voluntad alcanzarlo.
El desafío es recuperar la sonrisa, mirarte al espejo y poder verte en el en toda tu inmensidad, profundamente, conocerte hasta el más mínimo rincón.
Es atreverte a vestirte de fiesta, bailar bajo la luz del sol, estremecerse con la brisa, acostarte en el parque y observar el cielo, jugando a ver imágenes en las nubes y sentir el aroma de la tierra, del pasto recién cortado, de las flores.
El desafío es amarte a vos misma, animarte a seguir adelante, jugarte por tu felicidad y saberte humana, saberte divina, saberte sabia, saberte eterna!
lunes, 20 de junio de 2016
Carta abierta al hijo que no tuve.
Querido Mateo (no se por qué, pero siempre te imaginé varón): Hace mucho tiempo que quería escribirte, dejarte registrado en algún lugar que durante mucho tiempo te esperé. Que te soñé con cada hombre que amé. Que, incluso, llegué a buscarte fuera de mi cuerpo, porque te sentía en mi corazón.
No nos encontramos en esta vida. No ha sido nuestro tiempo y no coincidimos. Tal vez yo tenga aún que aprender muchas cosas para ser tu mamá. Me hubiera gustado encontrarme en tu rostro. Adivinar si había algo de mí en tu mirada. A la de quién se habría parecido tu risa. Ver que habías heredado mi costumbre de treparme a un a árbol y quedarme horas mirando al mundo desde las alturas. Y me hubiera gustado verte desde una ventana, mientras te preparaba la merienda.
A veces pienso en que me perdí tus primeros pasos, tus risas, tus caras de "yo no fui" ante una travesura. Y que habría dado cualquier cosa por perderme toda una noche leyendote todas esas historias que alimentaron mi infancia. A veces pienso que tal vez tendrías edad de tener novia. Y que en el fondo de mi alma sufriría al verte con ella, pero sonreiria al saber que comenzabas a abrirte camino hacia la vida, escribiendo tu propia historia.
¡Hubiera querido tanto abrazarte al regresar, muerto de frio o hambre, y que me contases como fue tu dia! Y que me lleves del brazo caminando por la costa mientras hablamos de tonterias!
Me hubiera gustado verte convertido en un hombre, hecho y derecho, noble, justo, valiente, piadoso, sensible. Tal vez este mundo no esta preparado para alguien asi. Tal vez mi error fue no darle al mundo alguien asi. Espero encontrarte en mi próxima vida, ser esa mamá que te mereces y vivir todo eso que soñe, que lleve guardado todos estos años y que hoy necesite imperiosamente decirte.
miércoles, 13 de abril de 2016
Carta
"Alguna vez pensé en escribirte, en dedicarte cartas, en las que te contaría todas aquéllas cosas que me hubiera gustado decirte, comprenderte desde tu lugar de mujer, y que supieras tantísimas cosas que pasaban por mi mente.
Quería que supieras que no le creí a rajatabla todo lo que decía, que siempre creí en la teoría de las dos campanas y que más de una vez, intenté ponerme en tus zapatos. Imaginarme esa parte de tu vida a la que no tenía acceso. Comprender muchas actitudas, suyas y tuyas, qué fue lo que sucedió para que cada uno caminara por un camino diferente.
Muchas veces dije que me hubiera haber sido un mosquito para poder observar por mis propios medios durante unos días como se desarrollaban sus vidas, porque quería tener un panorama real y, no soy ingenua, se que algunas veces, la responsabilidad se divide en un cincuenta por ciento para ambos. En un dejar de luchar, en no sentarse a charlar tranquilamente para preguntarse mutuamente qué es lo que ambos quieren y necesitan.
Muchas veces me imaginé esa conversación, porque yo necesitaba entender tambien tantísimas cosas de mi misma, de mi propia historia, cerrar capítulos de mi pasado que habían quedado ahí, sin poderlos concluir, porque, aunque no lo creas, tu historia tambien es mi historia, repetida por un extraño y complejo deja-vu, en el que reviví cosas, desde otro lugar.
Fue la misma película, treinta años después, con otros actores, y en otro rol. Fue la remake de mi pasado, aunque con un final diferente. Un final que le dí yo, porque yo no soy aquélla otra que cometió tantos errores. Cometí otros, sí, los míos, pero tomé otras decisiones.
Y quizás esto sea el resumen de aquéllas tantas cartas que me imaginé escribirte, resumidas en un blog, porque comprendí que una de las razones de tanto dolor fue la traición, la falta de escrúpulos, la ausencia total de compromiso y las mentiras para manipular a quienes lo rodeaban...No, no hablo de vos...vos tambien fuiste una víctima.
Yo cambié el guión, la película tuvo un final diferente. Yo ahora estoy escribiendo mi propia historia. Solo te digo gracias, y que en el fondo me das pena, porque en realidad no ganaste nada, y perdiste
sábado, 6 de febrero de 2016
Estado civil.
(Esta historia fue inspirada en la imagen publicada por Mario Roberto Mizdrahi en su muro de Facebook, con la propuesta de escribir el final de la historia. Gracias, Mario!)
Ella: ¿Estado civil?
Él: Arrepentido
Ella: ¿arrepentido por qué?
Él: porque al principio mi mujer era una hechicera, pero después se volvió una bruja.
Ella: ¿cómo es que cambió tanto?
Él: No lo se, yo llegaba a casa del trabajo, me sentaba a comer y a mirar la televisión un rato. Después me acostaba a dormir porque me tenía que levantar muy temprano para ir a trabajar.
Ella: pero en algún momento habrá dicho algo su pareja?
Él: nada, se sentaba al lado mío en el sillón cuando miraba el partido y se quedaba ahí, mirando no sé qué, si no entendía nada de fútbol!
Ella: ¿y usted que hacía?
Él: no le digo que miraba el fútbol!
Ella: y usted cómo se dio cuenta de que ella había cambiado?
Él: porque un buen día no me cocinó lo que a mí me gustaba. En realidad fue una noche, cuando llegué y ella no estaba en casa, y me había dejado un churrasco crudo en la heladera.
Ella: ¿y a dónde había ido?
Él: no lo sé, nunca le pregunté, porque no la vi nunca más.
Ella:¿y no la buscó? ¿No intentó comunicarse con ella para saber qué le pasaba?
Él: no. Empecé a pedir comida a la rotiseria. A llevar la ropa al lavadero. La esposa del portero venía un par de veces por semana a hacer la limpieza.
Ella: ¿y cómo se siente cuando llega a su casa a la noche?
Él: bien, enciendo la tele, miro el fútbol mientras ceno.
Ella: ¿Y nota su ausencia?
Él: no, sólo se que ahora no siento sus ojos sobre mí cuando se sentaba en silencio al lado mio en el sillón, como si me estuviera pidiendo algo que yo no le podía dar.
Ella: ¿Estado civil?
Él: Arrepentido
Ella: ¿arrepentido por qué?
Él: porque al principio mi mujer era una hechicera, pero después se volvió una bruja.
Ella: ¿cómo es que cambió tanto?
Él: No lo se, yo llegaba a casa del trabajo, me sentaba a comer y a mirar la televisión un rato. Después me acostaba a dormir porque me tenía que levantar muy temprano para ir a trabajar.
Ella: pero en algún momento habrá dicho algo su pareja?
Él: nada, se sentaba al lado mío en el sillón cuando miraba el partido y se quedaba ahí, mirando no sé qué, si no entendía nada de fútbol!
Ella: ¿y usted que hacía?
Él: no le digo que miraba el fútbol!
Ella: y usted cómo se dio cuenta de que ella había cambiado?
Él: porque un buen día no me cocinó lo que a mí me gustaba. En realidad fue una noche, cuando llegué y ella no estaba en casa, y me había dejado un churrasco crudo en la heladera.
Ella: ¿y a dónde había ido?
Él: no lo sé, nunca le pregunté, porque no la vi nunca más.
Ella:¿y no la buscó? ¿No intentó comunicarse con ella para saber qué le pasaba?
Él: no. Empecé a pedir comida a la rotiseria. A llevar la ropa al lavadero. La esposa del portero venía un par de veces por semana a hacer la limpieza.
Ella: ¿y cómo se siente cuando llega a su casa a la noche?
Él: bien, enciendo la tele, miro el fútbol mientras ceno.
Ella: ¿Y nota su ausencia?
Él: no, sólo se que ahora no siento sus ojos sobre mí cuando se sentaba en silencio al lado mio en el sillón, como si me estuviera pidiendo algo que yo no le podía dar.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Escribir
"Escribir es decir lo que la boca calla. Expresar eso que el alma
anhela y la lengua no sabe cómo articular. Manifestar de una manera
silenciosa esos gritos que se generan desde lo más profundo de nuestro
ser.
Escribir es un placer solitario que se comparte con otros. Una adicción que no permite compañeros, pero que se reparte a todos. Un juego sin pares que otros terminan de construir.
Escribir es la receta que muchos prescriben para poder lograr metas. Es la forma de comenzar a darle forma a los sueños, de verlos más allá de nosotros mismos. El primer paso para hacerlos reales.
Escribir es parar la pelota y mirar en donde estamos parados. Tomarse cinco minutos para uno mismo. Dedicarse a fluir, dar a conocer esa parte que se oculta a los demás.
Escribir es distraerte un momento de lo que estabas haciendo para que me leas...Escribir es el café de los que estamos lejos."
Escribir es un placer solitario que se comparte con otros. Una adicción que no permite compañeros, pero que se reparte a todos. Un juego sin pares que otros terminan de construir.
Escribir es la receta que muchos prescriben para poder lograr metas. Es la forma de comenzar a darle forma a los sueños, de verlos más allá de nosotros mismos. El primer paso para hacerlos reales.
Escribir es parar la pelota y mirar en donde estamos parados. Tomarse cinco minutos para uno mismo. Dedicarse a fluir, dar a conocer esa parte que se oculta a los demás.
Escribir es distraerte un momento de lo que estabas haciendo para que me leas...Escribir es el café de los que estamos lejos."
domingo, 6 de diciembre de 2015
Balance-
LLega ese momento del año en que todos hacemos nuestros balances.
Otro año más que finaliza, y muchas cosas son cotidianas: corridas,
rutina, trabajo. A veces algunos hechos
nos sacan de nuestro eje, y es costoso volver a encontrar el
equilibrio entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que queremos
hacer.
En algunas
circunstancias queremos irnos muy lejos, encontrar un lugar en donde
nadie nos conozca, en donde no necesitemos contar esas historias que nos
lastimaron, en donde podamos crearnos una nueva vida real. Pero siempre
sabremos que, a la vuelda de la esquina, nos encontraremos con nuestro
pasado, con eso que quisimos desaparecer pero que sólo lo escondimos
temporalmente a nosotros mismos.
En otros momentos desearíamos tener una máquina del tiempo y viajar al instante en que tomamos esa decisión que nos trajo tantos vaivenes, hablar con esa que fuimos y contarle qué consecuencias tendrán sus actos. Pero tambien sabemos que cualquier modificación del pasado cambiaría radicalmente quienes somos, nuestra más íntima esencia.
Mirar hacia atrás, a la larga, tiene que traernos la satisfacción de saber que, más allá de los resultados que obtuvimos, todo lo que hicimos fue con el corazón. Que jamás lastimamos a nadie a consciencia y que, nuestra primera y primordial fidelidad fue con nosotros mismos.
Mi balance es positivo: hoy mi corazón no guarda rencores, asume sus responsabilidades, más golpeado, pero más maduro, con la tanquilidad de esperar lo que vendrá con una gran sonrisa!!
En otros momentos desearíamos tener una máquina del tiempo y viajar al instante en que tomamos esa decisión que nos trajo tantos vaivenes, hablar con esa que fuimos y contarle qué consecuencias tendrán sus actos. Pero tambien sabemos que cualquier modificación del pasado cambiaría radicalmente quienes somos, nuestra más íntima esencia.
Mirar hacia atrás, a la larga, tiene que traernos la satisfacción de saber que, más allá de los resultados que obtuvimos, todo lo que hicimos fue con el corazón. Que jamás lastimamos a nadie a consciencia y que, nuestra primera y primordial fidelidad fue con nosotros mismos.
Mi balance es positivo: hoy mi corazón no guarda rencores, asume sus responsabilidades, más golpeado, pero más maduro, con la tanquilidad de esperar lo que vendrá con una gran sonrisa!!
martes, 24 de noviembre de 2015
Final feliz.
En la vida tenemos que aprender que no todo es como soñamos, ni como nos contaron o predijeron. De pequeños, en los cuentos que nos relataban nuestros mayores, tras mucho esfuerzo, los protagonistas lograban eso que tanto querían. Los buenos vencían a los malos, el chico bueno lograba conquistar el amor de la princesa.
La vida es diferente. A veces los buenos no son tan buenos, la princesa no tiene ningún reino, y los malos terminan llevándose el premio mayor con total impunidad. El chico bueno, por más que se esfuerce a veces no logra alcanzar sus sueños y nada termina como los cuentos.
El final feliz no se alcanza nunca. Tal vez porque estamos esperando "un final feliz", una eterna fiesta de sonrisas, y la vida es una suma de momentos felices y de los otros. Por cada caricia la vida nos da una cachetada, muchas veces para despertarnos y hacernos reaccionar. La felicidad no es un claro en el bosque con mariposas y avecillas canturreando por los siglos de los siglos, sino lo que nos ocurre aquí y ahora, en este preciso momento, en que estamos vivos y podemos abrazar y ver a los ojos a los que amamos.
El "final feliz" será cuando, en el momento de dar nuestro último suspiro, recorramos nuestra memoria y rescatemos esos momentos que vivimos y no nos dimos cuenta de que fuimos felices. Con las sonrisas de nuestros hijos, con los abrazos de nuestros padres, con la mirada de la persona que amamos. Y si al hacer ese recorrido, al mirar atrás notamos que hemos sabido cosechar afectos, amistades, que de dejamos una enseñanza, que sin saberlo ni intentarlo hemos sido maestros de otros, que ayudamos a alguien a recorrer un camino, podremos decir que lo hemos logrado, que hemos sido felices...y ese sí sera, si perdices ni hadas, nuestro "final feliz".
viernes, 13 de noviembre de 2015
Llueve
Llueve, y esta noche ya no hay fantasmas, sólo está el camino que se
abre a mis pies, hacia adelante, con historias nuevas por descubrir.
Llueve, y el agua purifica mi memoria y borra las huellas de todo aquéllo que lastimó, y me devuelve una luz a la mirada que hace tiempo que no tenía.
Llueve, y pienso en quien hoy me provoca una sonrisa, en quien sin saberlo me hace reír, en ese ser que, inconscientemente, termina por colocar ese bálsamo curados a mis heridas y las suaviza, sin buscar nada a cambio.
Llueve, y le agradezco las risas, le agradezco el sacudón emocional interno que me despierta y me hace abrir las alas, los brazos y los ojos.
Llueve, y el olor a tierra húmeda me regresa a mí misma, a quien yo era antes de todo lo que sucedió. Llueve, y me acuno en ese repiquetear de las gotas. Y sonrío.
Llueve, y el agua purifica mi memoria y borra las huellas de todo aquéllo que lastimó, y me devuelve una luz a la mirada que hace tiempo que no tenía.
Llueve, y pienso en quien hoy me provoca una sonrisa, en quien sin saberlo me hace reír, en ese ser que, inconscientemente, termina por colocar ese bálsamo curados a mis heridas y las suaviza, sin buscar nada a cambio.
Llueve, y le agradezco las risas, le agradezco el sacudón emocional interno que me despierta y me hace abrir las alas, los brazos y los ojos.
Llueve, y el olor a tierra húmeda me regresa a mí misma, a quien yo era antes de todo lo que sucedió. Llueve, y me acuno en ese repiquetear de las gotas. Y sonrío.
sábado, 24 de octubre de 2015
Tomemos un café.
Dale, vení. Sentemonos en esta mesa. Hace tiempo que no te veo y la
verdad que me asombra a mí misma no sentir nada al verte. No te asustes,
sé que seguís con tus miedos a perder eso que tantos años demoraste en
construir. Sé que te mueve un interés que no es afectivo.
Dale, yo ya sé que sos un cobarde y tu incapacidad de verte a vos mismo hace que lastimes a los demás. Que te afeites por las mañanas no significa que alguna vez en toda tu vida te hayas mirado una sola vez al espejo y navegado por las profundidades de tu alma...te aseguro que huirías espantado de vos mismo.
Dale, yo ya sé que sos un cobarde y tu incapacidad de verte a vos mismo hace que lastimes a los demás. Que te afeites por las mañanas no significa que alguna vez en toda tu vida te hayas mirado una sola vez al espejo y navegado por las profundidades de tu alma...te aseguro que huirías espantado de vos mismo.
Te tuve lástima. Te supe solo, perdido en medio de varios frentes de
tormentas, me pediste ayuda y te la di, sin esperar nada a cambio y de
todo corazón. Y sin darme cuenta, me fui hundiendo en tu precipicio,
porque quería sacarte de ahí, porque me pedías que te ayudara, pero cada
vez que intenté hacerlo, encontré un cuerpo muerto, que se negaba a
moverse, inerte.
Y estuve a punto de hundirme en tu pantano. Estuve a punto de ahogarme en tus aguas sucias, dejando de lado todo. Hacía tanto tiempo que estaba cerca de tu ciénaga que no sentía el mal olor que te rodeaba, y que tambien se me había impregnado.
Me costaba alejarme, porque cuando ves a alguien hundiéndose en un pantano y pidiendo ayuda, es imposible dejarlo y ser indiferente. Pero estar en ese lugar era tu decisión. Y yo no quería eso. Hasta que un día me di cuenta de todo lo que había pasado, de lo que había dejado de lado por tratar de rescatarte. Me sentia confundida porque me pedías que te salvara de hundirte, pero no hacías nada para salir por tus propios medios.
Y tuve que dejarte, porque si no me hubiera hundido, me hubiera ahogado. De hecho, ma faltaba el aire, pero yo creía que era normal sentir eso cuando tratás de rescartar a alguien que te mira como si fueras su última tabla de salvación.
No, mejor no, tenés razón. No tiene sentido sentarnos juntos a tomar un café y explicarte todo esto. Vos no lo entenderías. Mejor el café lo tomo con quién supo salir solo de sus propias aguas movedizas, con quien tuvo la valentía de sacar fuerzas de donde no las había y atreverse a cambiar su historia. Deja, seguí caminando con la cabeza gacha, mirando para otro lado, como si nunca nos hubiéramos conocido. Seguí cambiando de vereda cada vez que me veas, porque los pantanos y los precipicios ya no están en mi camino.
Y estuve a punto de hundirme en tu pantano. Estuve a punto de ahogarme en tus aguas sucias, dejando de lado todo. Hacía tanto tiempo que estaba cerca de tu ciénaga que no sentía el mal olor que te rodeaba, y que tambien se me había impregnado.
Me costaba alejarme, porque cuando ves a alguien hundiéndose en un pantano y pidiendo ayuda, es imposible dejarlo y ser indiferente. Pero estar en ese lugar era tu decisión. Y yo no quería eso. Hasta que un día me di cuenta de todo lo que había pasado, de lo que había dejado de lado por tratar de rescatarte. Me sentia confundida porque me pedías que te salvara de hundirte, pero no hacías nada para salir por tus propios medios.
Y tuve que dejarte, porque si no me hubiera hundido, me hubiera ahogado. De hecho, ma faltaba el aire, pero yo creía que era normal sentir eso cuando tratás de rescartar a alguien que te mira como si fueras su última tabla de salvación.
No, mejor no, tenés razón. No tiene sentido sentarnos juntos a tomar un café y explicarte todo esto. Vos no lo entenderías. Mejor el café lo tomo con quién supo salir solo de sus propias aguas movedizas, con quien tuvo la valentía de sacar fuerzas de donde no las había y atreverse a cambiar su historia. Deja, seguí caminando con la cabeza gacha, mirando para otro lado, como si nunca nos hubiéramos conocido. Seguí cambiando de vereda cada vez que me veas, porque los pantanos y los precipicios ya no están en mi camino.
Verdad.
La verdad es algo que todos creemos poseer, y sin embargo, no existe
la verdad absoluta, nadie es dueño de esa verdad total y, a decir
verdad, la verdad es una construcción que hacemos entre todos.
Muchas personas viven gritando que ellos tienen "la verdad". Y creen sin dudar a quien les miente descaradamente, ya sea por lástima o por miedo a perder algún beneficio que tiene estando junto a esa persona. A veces, para disimular frente a los demás, prefieren pensar en que eso es "la verdad" antes que asumir el engaño y recomenzar la relación desde cero, construyéndola, ahí si, desde la verdad.
Muchas personas viven gritando que ellos tienen "la verdad". Y creen sin dudar a quien les miente descaradamente, ya sea por lástima o por miedo a perder algún beneficio que tiene estando junto a esa persona. A veces, para disimular frente a los demás, prefieren pensar en que eso es "la verdad" antes que asumir el engaño y recomenzar la relación desde cero, construyéndola, ahí si, desde la verdad.
Quien acepta una mentira, o se niega a conocer esa verdad que se
oculta, construye sobre arenas movedizas. La relación será
permanentemente inestable, ya que cualquier acción del otro estará bajo
sospecha, y se vivirá con la zozobra constante de no saber cuándo, en
qué momento, esa verdad negada y desconocida se le enrostrará en la
cara, gritándole a la vista de todos su cobardía a descubrirla.
Quien miente u oculta la verdad, simplemente engaña. No existen las mentiras por amor, porque el amor no miente. La verdadera base del amor es exponerse ante el otro con la cruda y descarnada verdad, para que ese otro nos acepte como somos. Si nos mostramos distintos, si disimulamos un defecto, si decimos algo que realmente no pensamos para quedar bien...mentimos...Porque tarde o temprano, nuestra esencia saldrá a la luz y se sacudirán los cimientos de esa relación nacida de una mentira.
La verdad duele, pero no mata. La mentira poco a poco va asesinando la confianza, el respeto y el amor que podemos sentir por el otro. La verdad, como un rompecabezas, posee muchas partes. ¿Tendrías el valor de juntarlas todas para armar el puzzle de tu vida y conocer, de verdad, quién está a tu lado? ¿Resistirías enterarte de las mentiras que te rodearon?
Abrir el alma en dos, mostrar nuestro más profundo yo, con todas sus oscuridades, y correr el riesgo de que el otro no acepte ese monstruo que existe encerrado. Si nos acepta con el conocimiento de esa gran verdad...será que el amor es verdadero.
Quien miente u oculta la verdad, simplemente engaña. No existen las mentiras por amor, porque el amor no miente. La verdadera base del amor es exponerse ante el otro con la cruda y descarnada verdad, para que ese otro nos acepte como somos. Si nos mostramos distintos, si disimulamos un defecto, si decimos algo que realmente no pensamos para quedar bien...mentimos...Porque tarde o temprano, nuestra esencia saldrá a la luz y se sacudirán los cimientos de esa relación nacida de una mentira.
La verdad duele, pero no mata. La mentira poco a poco va asesinando la confianza, el respeto y el amor que podemos sentir por el otro. La verdad, como un rompecabezas, posee muchas partes. ¿Tendrías el valor de juntarlas todas para armar el puzzle de tu vida y conocer, de verdad, quién está a tu lado? ¿Resistirías enterarte de las mentiras que te rodearon?
Abrir el alma en dos, mostrar nuestro más profundo yo, con todas sus oscuridades, y correr el riesgo de que el otro no acepte ese monstruo que existe encerrado. Si nos acepta con el conocimiento de esa gran verdad...será que el amor es verdadero.
sábado, 17 de octubre de 2015
"A mi próximo amor".
Te escribo sin conocer tu rostro o tu nombre. Sólo espero que tu corazón tenga la paciencia suficiente para intentar conocer las profundidades del mío. ¿Sabes qué? No es fácil la vida junto a mí. No es simple aprender a convivir cuando toda la vida se estuvo sola.
Tuve que aprender a tomar decisiones sin recibir apoyo o consejos de nadie, era un camino u otro, cara o cruz. Tirar la moneda y aventurarme a lo que viniera. Tuve que aprender a llegar a casa y no poder derrumbarme. Tuve que aprender a llorar durante la noche, maquillarme y salir con una sonrisa a la mañana siguiente, porque siempre fue mi único sustento.
Vas a pensar que tengo una coraza, que quienes pasaron por mi vida me han dejado heridas y cicatrices, que me duele el alma...Lo de la coraza es cierto, y te aseguro que quisiera que me tengas el amor suficiente para aprender a quitármela, ¡cansa tanto llevar todo ese peso!...Lo de las heridas y las cicatrices...tambien es cierto, sin embargo he aprendido que quienes nos lastiman tienen más problemas que quien es lastimado. Yo, después de un tiempo, he logrado curarlas y mis cicatrices solo son las pruebas de que he vivido. Son el mapa del recorrido que transité y que me llevan hacia tu camino.
Te escribo porque quiero que sepas que detrás de la armadura existe un ser frágil, que no pide que pelees sus luchas, sino que seas un remanso para tomar más fuerzas. Te escribo porque necesito que comprendas que en mi mirada vas a encontrar las respuestas a esas preguntas que tal vez nunca pueda contestar con mi voz. Te escribo porque es la forma más certera de expresar todo lo que llevo por dentro.
Quizás no nos crucemos nunca, y quizás no leas nunca este escrito, pero si alguna vez llegamos a encontrarnos, quiero que sepas que yo tambien espero ser tu remanso, la persona en la que puedas quitarte los miedos y recuperar las fuerzas para salir a enfrentar tus batallas.
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