martes, 19 de julio de 2016

Dormir conmigo.



Está noche voy a dormir conmigo. Fueron tantas noches que dormí con vos, a tu lado, estando juntos o lejos, siempre estabas ahí,  como un fantasma. Fueron muchos insomnios escuchándote, oyendo tus historias,  sintiendo tus palabras, tratando de entender las razones que te ataban a la insatisfacción, a la rutina.

Fueron muchos jueves esperando tu llamado y tu encuentro, sintiendo tu aroma, preanunciando tu mirada, sabiendo el recorrido que tus manos harían en mi cuerpo. Fueron Muchas noches en las que me pediste que te abrace al dormir, como si fueses un niño abandonado, solitario, refugiándose en mí.

Fueron tantas noches, que me costó arrancarlas de mi alma, una a una, desterrarlas de mi memoria, deshacerme de tu aroma, y saber que nunca más habría un llamado un jueves a la noche, luego de la cena con tus amigos, ni por la mañana cuando nos hablábamos para saludarnos y tal vez inventar algún momento juntos. Ya no celebraríamos fechas nuestras, junto a una botella de champagne, ni cocinarías para mí.

Fueron tantas noches en que tu fantasma me invadía y a pesar de haberme alejado para siempre, lo confieso, te extrañaba.  Pero ya no, ya no me importa, ya no recuerdo tu fragancia ni tu voz...ya casi no te recuerdo, porque no sos el hombre que amé,  sos un extraño, con la mirada vacía, incapaz de sostener la mía.

Por eso esta noche voy a dormir conmigo, con la que fui antes de conocerte,  pero más madura, con la que creció a través del dolor, con la que decantó noche a noche cada gota de amor hasta que se desvaneciera totalmente.

Ya estoy en paz.  Ya no me importa que sepan o no nuestra historia, porque cada uno de nosotros está hecho de historias y relatos que nos construyen y nos identifican. Cada uno es una biblioteca andante y esta noche me toca dejar que esta historia vuele para que sea de otros.

Esta noche voy a dormir conmigo, con mi libro nuevo y en blanco, abierto para escribir un nuevas historias.

Carta abierta a mis ex amores.



No fueron tantos y de cada uno aprendí cosas. A algunos me unió la inseguridad, el deseo de no estar sola, porque no había aprendido a estar conmigo.  No quería ser diferente a otras chicas, que tenían sus novios, planificaban sus bodas, formaban sus familias. Había algo dentro mío que se negaba a eso, pero sabía que una mirada inquisidora se posaba en mi.

Pasaron los años, la vida me hizo andar por otros caminos, aprender y madurar, hasta que un buen día volví a cruzarme con esas chicas, quienes al igual que yo, se habían convertido en mujeres. Pero algo había cambiado. Ya no me miraban como "la rara" sino que parecía que yo había descubierto un misterio: para ellas yo tenía la llave de la felicidad. Tenían sus miradas tristes, cansadas, su voz frustrada. Algunas ya no estaban con esos muchachos, ahora hombres, con quienes habían construido un sueño. Y las que seguían junto a ellos,  parecía que algo se había roto. Y me daban mucha tristeza pensar que sus sueños no se habían cumplido.

Mis ex amores,  los más importantes,  vinieron desde historias similares, buscando una fantasía,  algo que pusiera un toque de ilusión a sus vidas. Pero yo no lo sabía. Viví junto a ellos los mejores momentos. Supe lo que era el amor, y supe lo que esperar para ese primer beso en medio de los lobos de la Rambla, un sábado a la tarde de mayo de 2003.

Supe lo que fue sentir que el corazón se me iba del cuerpo al alejarme de él... Y tiempo después supe lo que fue sentir la muerte en vida cuando todo se derrumbó. Caminar en medio del desierto, desnuda y sin punto cardinal para saber hacia donde ir. Moverme y que doliera cada músculo, cada fibra, pero saber que mi única opción era caminar, porque quedarme quieta también era morirme.

Y crecí, y quise curar mis heridas para poder enfrentar otra historia sin temores, sonriendo. Hubo ojos que me sacaron del ostracismo, que jamás supieron que fueron quienes me alentaron a salir de la sombra en donde no miraba nada de lo que me rodeaba. A esos amores secretos míos, que nunca supieron cuanto significaron...gracias...

A los que despertaron mi piel,  a los que desvelaron mis noches,  a los que me regalaron su perfume y su abrazo, a los que me hicieron sentir que el paraíso cabía entre las cuatro paredes de un cuarto, y que el universo entero explotaba en cada beso...gracias.

A los que no pudieron,  no quisieron o no supieron sostener sus palabras, a los que nunca naufragaron dentro de sí mismos y en su egoísmo se olvidaron de quienes eran y que promesas habían hecho, a los que eligieron las mentiras y el engaño porque su inmadurez no les permitía ver más lejos de sus propias narices, a los que un buen día desaparecieron,  a los que intentaron volver con las mismas mentiras y quedaron esperando detrás de una muralla infranqueable,  a los que abandonaron el camino y me dejaron en libertad....¡¡¡Gracias!!!

Sin ustedes no sería la mujer que soy, no sabría que es lo que quiero, me enseñaron tantas cosas que aprendí a amarme como ninguno de ustedes soñó hacerlo, y me permitieron caminar hacia otros sueños.

 Gracias por su cobardía,  que me obligó a ser valiente. Gracias a sus mentiras, porque me enseñaron a buscar la verdad, gracias a sus dudas, porque aprendí a saber mis certezas. Gracias a darme vuelta la cara...porque yo supe ir de frente. Gracias a sus desplantes, porque descubrí como quiero  seguir escribiendo mi vida!!!!



Revolución.



Fue vernos después de mucho tiempo. Fue cruzar una sola vez nuestras miradas y saber que aún nos quedaban batallas por librar.

Fue volver a sentir el roce de tus manos al saludarme, tus labios en mi mejilla, tu voz murmurando un "hola" en mi oído.

Sentir que la sangre se me alborotaba en las venas. Que mi vientre gritara tu nombre, reclamando tu presencia. Y fue solo esbozar una sonrisa inesperada, quedarnos en silencio y saber que las palabras estaban demás.

Ninguno de los dos quiso partir primero. Ninguno se atrevió a decir nada más que alguna cosa convencional. Ninguno podía evitar el magnetismo que en ese momento nos dominaba.

Fue solo un instante, que duró la eternidad necesaria para saber que el fuego no se había extinguido.

Te deseo...



Que la brisa acaricie tu rostro. Que el sol entibie tu corazón. Que la luna acompañe tus pasos. Que el mar acune a tu alma.

Te deseo que los años te amansen las furias. Que los meses te abriguen las penas. Que las semanas te desnuden los miedos. Que los días te alimenten las ganas.

Te deseo que los sueños se cumplan. Que las promesas se realicen. Que las palabras no sean llevadas por el viento.

Te deseo que rías con el corazón,  que llores con el alma y que respires en libertad.

No cumplas más años.



No cumplas más años, pero cada día festeja la vida, como si mañana no fueras a despertarte.

No cuentes el tiempo, relata los momentos en que has sido feliz, y vibraste de emoción.

No ordenes los números,  escribe las letras del nombre de cada persona que te provocó una sonrisa.

No cumplas años, no creas que eres viejo, no te oxides en un sillón mirando hacia afuera, añorando lo que pasó o pensando en lo que pudo pasar... vive, aun recostado en una cama y sin poder moverte, piensa, vuela, imagina...y serás eternamente joven y libre!"

El hilo rojo.



La leyenda cuenta que un hilo rojo une a las personas que estan destinadas a encontrarse. Que puede estirarse, pero jamás romperse.

Yo creo que la leyenda debería ampliarse, ser mas profunda. El hilo rojo nos une, desde que nacemos, a todas las personas con las que nos cruzaremos en la vida, es como un tejido venoso, con hilados más gruesos en las relaciones importantes (padres, hijos, amores, amistades verdaderas) y se afina con las personas que no son tan vitales en nuestras vidas, o cuya intervención es acotada.

Este hilo rojo tiene desviaciones, son las personas que nos conducen a alguien que debe estar en nuestra vida (o nosotros en la suya) por alguna razón desconocida por nosotros, pero sin la intervención de esa persona, jamás llegaríamos a relacionarnos con alguien que es clave para nuestro crecimiento.

El hilo rojo no nos une solo a esa persona con quien nos hemos cruzado en vidas anteriores, y a la cual nos seguirá uniendo en nuestras reencarnaciones, nos une a una cantidad incontable de personas que intervendrán en nuestra historia, solo que con ellas, es mas fino y débil.

Vivir el amor.

"Vivir el amor, saber que el corazón desborda, que el alma se llena de una magia particular. Sentir una valentía inusitada, que nos lleva a realizar actos de los que jamás nos hubiésemos creído capaces. Querer proteger a otro al punto de jugarnos la vida,  sin importarnos que nos pueda suceder a nosotros mismos, aun sabiendo que ese amor no será retribuido, ni que permanecerá a nuestro lado...aun sabiendo que no estará ahí,  cuando más necesitemos un abrazo. Vivir el amor, es sabernos vivos".

Antes no hubo nada mejor.

"Antes no existió nada mejor. El mundo no era ni menos violento, ni más amable.

Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, pensemos en las personas que debieron huir de sus tierras a causa de las guerras, y preguntémonos si hubiéramos sido capaces de soportar el sonido de una avión enemigo sobrevolando nuestra casa.

Pensemos en quienes veían llegar a una cuadrilla de caballeros de algún señor feudal reclamando sus tributos, a quienes les robaban sus cosechas o quemaban sus propiedades. En las jóvenes novias que debían sufrir el "derecho a la primera noche" de los señores "nobles"...solo en el título.

Pensemos en quienes sufrieron la persecución religiosa, solo porque a alguien se le ocurrió decir que alguna actitud era sospechosa de brujería y terminaron colgados o en la hoguera.

Recordemos las eternas disputas de poder, de ideologías,  las capturas de esclavos, el maltrato sufrido por tantos seres inocentes y pensemos si ese mundo, tan lejano y a nuestros ojos modernos, tan ideal, era mejor".

Inolvidable.

Inolvidable.

No, vos no sos inolvidable. A quien no puedo olvidar es a la mujer que me había permitido ser.

 Si, con la persona equivocada. Porque vos no merecías a esa guerrera que era capaz de todo, si sabía que tras la batalla estaba tu abrazo para curarme las heridas.

No fuiste vos el que generó eso. Era yo misma, dispuesta a enfrentar al universo, con una fuerza que hasta yo desconocía, pensando que podría sentirme débil a tu lado.

Nunca imaginaste los volcanes que se desataron dentro mío, las tormentas huracanadas que yo cruzaba casi sin elementos para defenderme. Yo creía que eras vos.

Pero descubrí que no. Descubrí que esa fuerza era mía.  Que a la que extrañaba era s mi misma. Que vos simplemente fuiste un escalón en el descubrimiento de mi propio ser.

La inolvidable...soy yo.

Rompecabezas.

"Un día te das cuenta que insististe en poner una pieza en el rompecabezas equivocado, que no encaja ahí,  pero por alguna extraña razón, probaste las mil formas de buscarle un lugar. Y un día, después de muchos esfuerzos, de mucha frustración, de llenarte la cabeza de preguntas,  de darle mil vueltas porque siempre te dijeron que no había que desistir, que abandonar era para los débiles, que había que seguir hasta lograr la meta, el sueño, el anhelo, que no se debe renunciar...un día desististe. Y no pasó nada...simplemente que tu rompecabezas quedó incompleto, porque aún no llegó la ficha que lo complete".

Sobrevivientes.



De vez en cuando me encuentro con una sobreviviente igual a mí. Que en algún punto no se conforma consigo misma, que corre detrás de un sueño, por mandato,  por capricho, por meta, de una forma casi obsecada y, por qué no, obsesiva.

En algún momento, que nos marquen como las raras,  las rebeldes a toda lógica,  nos afectó. Quizás porque aún no habíamos descubierto que eramos sobrevivientes de una raza de la que existen pocos ejemplares: la raza de las personas libres. Libres y dueñas de sí mismas, haciéndonos cargo de nuestros errores,  asumiéndolos para aprender y seguir un camino difícil,  duro y solitario.

Pero, a veces nos hacemos trampa. Nos preguntamos por qué no podemos tener lo mismo que otros, y nos desviamos de ese sendero, para correr hacia un abismo escondido detrás de la niebla. Y caemos, de la forma más dolorosa que puede existir. Porque muchas veces renegamos de nosotras mismas, buscando en donde no hay nada, algo.

Somos sobrevivientes a golpes, a caídas,  a explosiones. Sobrevivimos a relaciones tortuosas y tuvimos el instinto de escapar, preservando nuestra esencia y confundiéndonos emocionalmente.

Hasta que un día nos damos cuenta de que esa libertad de la que somos hijas, nos grita en las venas que nunca hemos llegado tarde, porque aún no nos ha llegado el momento.

Somos sobrevivientes a nosotras mismas, a nuestros resbalones en el barro a cambio de nada, por simple empecinamiento.  Somos fugitivas del dolor, de la rutina, de la mediocridad. Huimos desesperadamente ante el menor atisbo de falta de inteligencia, ante la manipulación de quien pretende hacernos normales, comunes, convirtiéndonos en esclavas de su caprichos.

Hemos sobrevivido a la guerra entre nuestra alma y nuestro cerebro, quienes días y noches lucharon como dos grandes enemigos...hasta que la madurez logró reconciliarlos, comprendiendo que esa supervivencia proviene de que ellos vayan juntos, acordes, en armonia.

Sobrevivimos a nosotras mismas. Y esa es nuestra fuerza

El pozo.



No era un pozo común y corriente. Es una fosa, de esas que hay en los talleres mecánicos,  para poder mirar a los vehículos en la parte de abajo.

Cada vez que me acercaba a uno de ellos, sentía un vértigo terrible, sabiendo que podía caerme y lastimarme. Y aún cuando mi padre tuvo una época su propio taller, con su respectiva fosa, no logre vencer esa sensación que me hacía alejarme lo más posible del mismo. Sentía como si el vacío del pozo tuviera un enorme magnetismo y me arrastrara a su interior. La irracional posibilidad de que cayera dentro simplemente me aterraba.

Pasaron los años, racionalicé muchísimos miedos y enfrenté algunos al punto de lograr dominarlos (no me adjudicó la gloria de vencerlos...solo dominarlos, aplacarlos un poco para poder vivir mejor). Pero las fosas me siguen produciendo pánico. Un pánico incomprensible, animal, instintivo. Por más que dentro del pozo halla algún señor dándome indicaciones con las manos, cual colaborador aereo, mi pánico a una mala maniobra y caer me corta la respiración, me tensa el cuerpo, me hace sentir que cada segundo es eterno y, al salir, siento un agotamiento tal como si hubiera atravesado una cordillera sola, sin herramientas y en pleno invierno.

El miedo al pozo vendrá de mi eterna comparación de las relaciones tempestuosa con caminar a ciegas al borde de un precipicio? De saber de tantas veces que caí metafóricamente y, al ver esa leve profundidad,  temer que de haga realidad?  No lo se. Sólo se que las fosas se me hacen incomprensiblemente terribles, oscuras y fatídicas.

La vida es una rueda.

La vida es una rueda. Definitivamente hay sucesos que explican todo lo que ocurrió, los sinsentidos toman forma y de repente las piezas encajan en su lugar perfecto.

La rueda gira y a aquellos que se consideraron superados y superiores, de repente una cachetada los sacude. Y esa cachetada pudo haberte sucedido a vos.

Sin embargo, estas lejos, muy lejos, cerrando la puerta de ese infierno, que pudo haber sido tuyo. Y abriendo las puertas al paraíso.

Susana, de La Cabaña de Nuage.

Si van a La Cabaña de Nuage, conocerán a Susana, una mujer activa, llena de alegría. Se mueve como lo que es, una bailarina, pero porque a ella, más que los pies, le baila el alma!

Susana habla y mueve las manos con la magia de las mariposas. Y mientras cuenta su vida, expresa con su cuerpo muchas más cosas de las que dice. Ella nos hablan como si nos conociéramos de toda la vida, como si nos sentásemos a tomar un café con una gran amiga a la que hace mucho que no veíamos,  y de repente volvemos a cruzarnos.

Ella habla, y a mi se me llenan los ojos de lágrimas,  porque verla moverse realizando movimientos de baile, hacen que aquélla pequeña Cristina que se quedaba horas mirando ballet escondida detrás de la chimenea, resurja. La que enloqueció a su mamá hasta que una tarde la convenció de ir a una escuela de danzas y mientras mamá hablaba con la directora, se quedó fascinada mirando a las niñas que practicaban sus pasos de baile frente al espejo, con sus mallas azules, y a la que tuvieron que llevar a la rastra porque no quería irse de un lugar en donde dijeron que aún era muy pequeña. La que lloró porque dijeron que no, que todavía no. Y luego replicaba los pasos vistos y radiografiados tomada de la baranda de su cama-cuna. La misma a la que aún se le asoman lágrimas a los ojos cuando disfruta del ballet...

Sentí a Susana como un enorme espejo que me mostraba a mi misma en tantas situaciones! Un espejo que no sólo reflejaba mi propio pasado, también mi futuro, un espejo del que aprender que lo mejor siempre esta por venir, y en el que el destino nos tiene reservado algo maravilloso!

Gracias Susana, por presentarme a mi misma!!!

Yo no se amar.



Yo no se amar más que de frente, sin vueltas, sin medias tintas. Yo no se amar especulando, calculando tiempos, manipulando situaciones.

No se amar de esa forma que se usa entre la gente, de esperar su reacción, de hacerle doler la ausencia para que sienta que no es nada sin el otro. No se amar agrediendo, en postura de batalla.

No se amar sin dobleces, sin confianza,  sin fe. No se como amar, pensando en que mañana deba reemplazar al rey muerto con un rey puesto.

Solo se amar mirando a los ojos, respetando los pactos, cumpliendo las palabras, caminando junto a quien elegí,  sin pensar jamás en lo que deje a un costado del camino. Solo se amar plenamente, refugiándose en el abrazo del otro, dejando las armas en la tierra y colgando la armadura, mostrando mi debilidad, vulnerable en sus manos pero sabiendo que no me haría nunca daño.

Solo se amor así, de una forma en la que pocos aman. Un modo de amar antiguo, del que pocos se atreven a expresar sus emociones, para no sentirse expuestos.

Sin confianza, sin plenitud sin respeto, como se estila ahora. ..yo no se amar.

El desafío.



El desafío es levantarte cada mañana, superar el dolor, arrancar una a una las espinas que se clavaron en tu alma y curar todas las heridas, procurando que no queden restos de infección.

Es un trabajo artesanal, que tenes que realizar por tus propios medios, sola, remontando cada día un poco más la mirada hacia el horizonte que te espera. Parece lejano, inalcanzable, y sentís que no te quedan fuerzas para dar un paso más. Pero está ahí,  depende de tu fuerza de voluntad alcanzarlo.

El desafío es recuperar la sonrisa, mirarte al espejo y poder verte en el en toda tu inmensidad, profundamente, conocerte hasta el más mínimo rincón.

Es atreverte a vestirte de fiesta, bailar bajo la luz del sol, estremecerse con la brisa, acostarte en el parque y observar el cielo, jugando a ver imágenes en las nubes y sentir el aroma de la tierra, del pasto recién cortado, de las flores.

El desafío es amarte a vos misma, animarte a seguir adelante, jugarte por tu felicidad y saberte humana, saberte divina,  saberte sabia, saberte eterna!

lunes, 20 de junio de 2016

Carta abierta al hijo que no tuve.


Querido Mateo (no se por qué, pero siempre te imaginé varón): Hace mucho tiempo que quería escribirte, dejarte registrado en algún lugar que durante mucho tiempo te esperé. Que te soñé con cada hombre que amé. Que, incluso, llegué a buscarte fuera de mi cuerpo, porque te sentía en mi corazón.

 No nos encontramos en esta vida. No ha sido nuestro tiempo y no coincidimos. Tal vez yo tenga aún que aprender muchas cosas para ser tu mamá. Me hubiera gustado encontrarme en tu rostro. Adivinar si había algo de mí en tu mirada. A la de quién se habría parecido tu risa. Ver que habías heredado mi costumbre de treparme a un a árbol y quedarme horas mirando al mundo desde las alturas. Y me hubiera gustado verte desde una ventana, mientras te preparaba la merienda.

A veces pienso en que me perdí tus primeros pasos, tus risas, tus caras de "yo no fui" ante una travesura. Y que habría dado cualquier cosa por perderme toda una noche leyendote todas esas historias que alimentaron mi infancia. A veces pienso que tal vez tendrías edad de tener novia. Y que en el fondo de mi alma sufriría al verte con ella, pero sonreiria al saber que comenzabas a abrirte camino hacia la vida, escribiendo tu propia historia.

¡Hubiera querido tanto abrazarte al regresar, muerto de frio o hambre, y que me contases como fue tu dia! Y que me lleves del brazo caminando por la costa mientras hablamos de tonterias!

Me hubiera gustado verte convertido en un hombre, hecho y derecho, noble, justo, valiente, piadoso, sensible. Tal vez este mundo no esta preparado para alguien asi. Tal vez mi error fue no darle al mundo alguien asi. Espero encontrarte en mi próxima vida, ser esa mamá que te mereces y vivir todo eso que soñe, que lleve guardado todos estos años y que hoy necesite imperiosamente decirte.

miércoles, 13 de abril de 2016

Carta





 "Alguna vez pensé en escribirte, en dedicarte cartas, en las que te contaría todas aquéllas cosas que me hubiera gustado decirte, comprenderte desde tu lugar de mujer, y que supieras tantísimas cosas que pasaban por mi mente.

Quería que supieras que no le creí a rajatabla todo lo que decía, que siempre creí en la teoría de las dos campanas y que más de una vez, intenté ponerme en tus zapatos. Imaginarme esa parte de tu vida a la que no tenía acceso. Comprender muchas actitudas, suyas y tuyas, qué fue lo que sucedió para que cada uno caminara por un camino diferente.

Muchas veces dije que me hubiera haber sido un mosquito para poder observar por mis propios medios durante unos días como se desarrollaban sus vidas, porque quería tener un panorama real y, no soy ingenua, se que algunas veces, la responsabilidad se divide en un cincuenta por ciento para ambos. En un dejar de luchar, en no sentarse a charlar tranquilamente para preguntarse mutuamente qué es lo que ambos quieren y necesitan.

Muchas veces me imaginé esa conversación, porque yo necesitaba entender tambien tantísimas cosas de mi misma, de mi propia historia, cerrar capítulos de mi pasado que habían quedado ahí, sin poderlos concluir, porque, aunque no lo creas, tu historia tambien es mi historia, repetida por un extraño y complejo deja-vu, en el que reviví cosas, desde otro lugar.

Fue la misma película, treinta años después, con otros actores, y en otro rol. Fue la remake de mi pasado, aunque con un final diferente. Un final que le dí yo, porque yo no soy aquélla otra que cometió tantos errores. Cometí otros, sí, los míos, pero tomé otras decisiones.

Y quizás esto sea el resumen de aquéllas tantas cartas que me imaginé escribirte, resumidas en un blog, porque comprendí que una de las razones de tanto dolor fue la traición, la falta de escrúpulos, la ausencia total de compromiso y las mentiras para manipular a quienes lo rodeaban...No, no hablo de vos...vos tambien fuiste una víctima.

Yo cambié el guión, la película tuvo un final diferente. Yo ahora estoy escribiendo mi propia historia. Solo te digo gracias, y que en el fondo me das pena, porque en realidad no ganaste nada, y perdiste

sábado, 6 de febrero de 2016

Estado civil.

(Esta historia fue inspirada en la imagen publicada por Mario Roberto Mizdrahi en su muro de Facebook, con la propuesta de escribir el final de la historia. Gracias, Mario!)

Ella: ¿Estado civil?

Él: Arrepentido

Ella: ¿arrepentido por qué? 

 Él:  porque al principio mi mujer era una hechicera, pero después se volvió una bruja.

 Ella: ¿cómo es que cambió tanto?

Él: No lo se, yo llegaba a casa del trabajo, me sentaba a comer y a mirar la televisión un rato. Después me acostaba a dormir porque me tenía que levantar muy temprano para ir a trabajar.

 Ella: pero en algún momento habrá dicho algo su pareja?

 Él: nada, se sentaba al lado mío en el sillón cuando miraba el partido y se quedaba ahí, mirando no sé qué, si no entendía nada de fútbol!

 Ella: ¿y usted que hacía? 

Él: no le digo que miraba el fútbol!

 Ella: y usted cómo se dio cuenta de que ella había cambiado? 

 Él: porque un buen día no me cocinó lo que a mí me gustaba. En realidad fue una noche, cuando llegué y ella no estaba en casa, y me había dejado un churrasco crudo en la heladera. 

Ella: ¿y a dónde había ido?

 Él: no lo sé, nunca le pregunté, porque no la vi nunca más. 

Ella:¿y no la buscó? ¿No intentó comunicarse con ella para saber qué le pasaba? 

 Él: no. Empecé a pedir comida a la rotiseria. A llevar la ropa al lavadero. La esposa del portero venía un par de veces por semana a hacer la limpieza.

 Ella: ¿y cómo se siente cuando llega a su casa a la noche? 

Él: bien, enciendo la tele, miro el fútbol mientras ceno.

 Ella: ¿Y nota su ausencia? 

 Él: no, sólo se que ahora no siento sus ojos sobre mí cuando se sentaba en silencio al lado mio en el sillón, como si me estuviera pidiendo algo que yo no le podía dar.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Escribir

"Escribir es decir lo que la boca calla. Expresar eso que el alma anhela y la lengua no sabe cómo articular. Manifestar de una manera silenciosa esos gritos que se generan desde lo más profundo de nuestro ser.

Escribir es un placer solitario que se comparte con otros. Una adicción que no permite compañeros, pero que se reparte a todos. Un juego sin pares que otros terminan de construir.

Escribir es la receta que muchos prescriben para poder lograr metas. Es la forma de comenzar a darle forma a los sueños, de verlos más allá de nosotros mismos. El primer paso para hacerlos reales.

Escribir es parar la pelota y mirar en donde estamos parados. Tomarse cinco minutos para uno mismo. Dedicarse a fluir, dar a conocer esa parte que se oculta a los demás.

Escribir es distraerte un momento de lo que estabas haciendo para que me leas...Escribir es el café de los que estamos lejos."