Un lugar para que las palabras tomen vuelo y vida propios, un espacio para la libertad y la expresión.
miércoles, 5 de mayo de 2021
Enamorada.
domingo, 25 de abril de 2021
Rota...
Rota, con el alma herida, con las manos inertes. Con el dolor de haberlo perdido todo; de no tener la fuerza que me daba impulso; de sentir la casa vacía, sola, fría.
Rota, con el corazón en mil pedazos, buscando en cada rincón los trozos que no encuentro, para intentar armarme, para poder ponerme de pie.
Rota, sin saber a dónde ir; buscando una mano que me ayude a levantarme; mirando sin mirar, porque no veo los ojos que me guiaron siempre, que me iluminaron el camino.
Rota, absolutamente rota, aferrándome a algo que me sirva de faro, para poder orientarme. Perdida, buscando las voces que ya no están; en medio de un silencio atroz y ensordecedor.
Rota. Cuando más te necesito. Cuando solo pido tiempo para armar el rompecabezas en el que me convertí. Cuando solo necesito tu abrazo que me haga sentir que no estoy tan sola, ni tan rota. Te vas.
Rota. No puedo volver a ser la de antes, porque en mi vida ocurrieron cosas que me rompieron en mil pedazos y ni siquiera voy a ser aquélla una vez rearmada. Porque se me van a ver siempre las cicatrices, las partes pegadas, el parche en el alma no se borra así, chasqueando los dedos.
Rota. Mirando por la ventana el camino que dejaste. Escuchando por milésima vez esas palabras que solo me rompieron un poco más. Sin remedio, por más que me levante, será transformada, renacida, nueva, distinta.
Rota, pero decidida a ser yo misma.
Imágen tomada de la web
©Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2021
domingo, 11 de abril de 2021
Contacto (Crónicas del Coronavirus)
Apenas te conozco. En estos tiempos raros, ya no podemos saludarnos con el tímido beso en la mejilla. Una extraña energía hace que algo, muy dentro mío, despierte. Tal vez, el dolor que sentí, ya esté curado. Tal vez, vos, seas la oportunidad de volver a amar.
Pero no sé cómo acercarme. No sé cómo puedas acercarte. En el aire vuela un peligro, un miedo, una incógnita que no sabemos cuándo terminará.
Solo tu mirada y la mía que se cruzan por sobre el barbijo. Solo una sonrisa intuída a través de ese estorbo que no me deja imaginar la forma de tu boca.
Solo una electricidad que brota cuando tu puño y el mío se chocan en un salud y dejan todas las preguntas revoloteando en el corazón.
Imágen tomada de la web
©Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2021
martes, 9 de marzo de 2021
Maldita Lambada
"Llorando se fue", suenan los acordes, el ritmo hace que los cuerpos se muevan, el alma se sacude y los recuerdos aparecen sin que nadie los haya llamado.
El que un día me hizo llorar, quien me entregó su amor, el que apretó su cuerpo junto al mío, el que me llevó al paraíso, quien me abrió las alas y me dejó volar por todos los rincones de su piel.
¿Llorando estará recordando el amor que no supo cuidar? ¿Recordará las noches y los días en que nuestras pieles eran una sola, en que nuestros ojos no necesitaban palabras para comprenderse, en que las manos hablaban un solo lenguaje?
El recuerdo irá con él, dónde esté, apenas suena la música sensual y atrevida, que un día nos invitó al amor, bailando horas y horas, olvidando que había un mundo alrededor.
El amor perdido encontrarás... Tal vez, un día, una mañana, deje de recordar la noche en que desperté en tus brazos, hipnotizada por tu aroma, obnubilada por tu fuego, perdida por tu calor.
Llorando estará recordando este amor que un día no supo cuidar, que dejó ir como el agua entre los dedos, que pensó seguro y eterno, pero no soportó el dolor del olvido.
Llorando estará, pero yo ya no estaré pensando en su fuego, ya no temblaré ante su aroma, ya no esperaré su calor.
© Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2021
https://youtu.be/iyLdoQGBchQ
sábado, 20 de febrero de 2021
La guardiana del mar.
Ella espera ahí, en las rocas, que venga entre las olas aquél que salió a navegar. Su mirada anhela encontrarse con los ojos que fueron a pescar ilusiones.
Expectante, observa la aparición de cada estrella que señala el rumbo hacia la costa. Y es la primera en saludar al sol por las mañanas. La luna es su amiga y su cómplice, la única que sabe el secreto que la envuelve.
Y se queda enfrentando los embates del mar, cuando las tormentas arrecian y golpean las piedras que delimitan la tierra de las aguas.
La mujer que aguarda vigilante en la costa, la que abraza por última vez a los hijos antes de zarpar. La que llora en silencio si no vuelven.
Ella, la guardiana del mar.
(Foto a quien corresponda)
©Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2021
martes, 26 de enero de 2021
Tengo ganas.
Hoy amanecí con la nostalgia de tus dedos recorriendo mi espalda, de envolverme en tu abrazo al llegar a mi cintura, de apretarte a mi cuerpo y quedarnos dormidos en silencio.
Hoy tengo la nostalgia de perderme en tu mirada, de descubrir mil mundos en la luz de tus ojos, de sentir que no hay nada más allá de nosotros dos.
Hoy tengo ganas de perderme en la miel de tus labios, robarte uno a uno los besos que no nos hemos dado, de que tu boca y la mía se fundan en una sola, de que tus palabras sean calladas por mí sed de ti.
Hoy quiero olvidarme de todo, apretarme en tu pecho, fundirme en tu piel, perderme en tu aroma, mientras el mundo estalla en mil pedazos a nuestro alrededor.
Imagen tomada de la web
©Cristina Vañecek-Escritora
Derechos Reservados 2021
viernes, 22 de enero de 2021
Cuentos repetidos
"Contar, una y otra vez, la misma historia, es siempre contar otra historia.
Porque cada relato nos hace más livianos; ante cada palabra, vamos dejando una piedra en el camino.
Cuando volvemos a narrar eso que nos pasó por vigésima vez, aligeramos la carga que llevamos. Nuestros brazos van tomando vuelo de aves, de mariposas, hasta hacerse tan etéreos como una libélula.
Volver a transitar esa historia es encontrarle un recodo que no supimos ver cuándo hicimos el camino, es darnos cuenta de que esa persona que creímos que nos hizo tanto daño, el final nos estaba dejando una enorme lección sobre nosotros mismos, pero en ese momento, no éramos capaces de verlo.
Recordar es volver a pasar por el corazón situaciones que nos lastimaron, pero que a la vez nos hicieron las fuertes.
Cuando escuches una historia contada nuevamente, escúchala con atención, porque no estás escuchando la misma historia: es la parte que el narrador está descubriendo en ese momento".
Imagen propia
© Cristina Vañecek-Escritora
Derechos Reservados 2021
martes, 12 de enero de 2021
El santo
El santo.
Las cosas le pasan. Él no las busca, simplemente se deja llevar por las circunstancias.
De vez en cuando, se descubren sus trampas y, para mantener su equilibrio, juega al pobrecito. Y acusa a sus víctimas de ser las responsables de lo que pasó.
Nunca asume que lo que hace está mal. Que hace daño a quienes lo rodean. Que rompe la confianza de quienes depositaron la suya en él.
Y, muchas veces, cae parado, como los gatos, porque tiene la habilidad de dar vuelta las cosas de tal forma, que hasta terminan pidiéndole perdón...
Se hace el santo, pero es un manipulador absoluto.
¿Conoces alguno?
© Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2021
lunes, 26 de octubre de 2020
En paz.
En paz
De repente siento un aire nuevo en mi interior. Que el tiempo hizo diluir el dolor que sentí alguna vez. Qué la vida hizo su trabajo, que aprendí a ver las cosas desde otro lado. Qué me di cuenta...
De pronto todo tiene un color más suave. Una brisa me acomoda los rulos y el sol entibia mi piel y mi alma. Solo quiero sentarme frente al mar, caminar despacio y sonreír. Ya no quiero cargar con nada que me ate a algo que quedó tan lejos.
No tiene sentido llevar arrastrando cadenas oxidadas por mucho tiempo. Nos demora el camino hacia donde queremos ir y nos pesa todo el doble. Debemos ir livianos, en paz.
Cuesta comprenderlo, pero también es verdad que vamos dejando reclamos, penas, lágrimas, enojos de a poco, como si fueran las capas de una cebolla. Hasta quedarnos con el corazón en las manos, latiendo solo por nosotros. Porque estamos vivos.
Soy feliz, con esa felicidad extraña que da la paz, la conciencia tranquila y el alma libre. Con la paz que da haberme perdonado a mí misma por todo el daño que me infligí sin darme cuenta.
En paz y libre!!
Imagen tomada de la web.
© Cristina Vañecek-Derechos Reservados 2020
domingo, 18 de octubre de 2020
Nueve meses y una vida.
Nueve meses lo acunaste en tu seno. Le hablaste de este mundo, le contaste historias para que supiera de todo lo lindo que le esperaba.
Nueve meses soñaste con su rostro, su sonrisa, sus gestos. Imaginaste a quien se parecería, qué cosas tuyas heredaría.
Nueve meses preparaste el nido, elegiste colores y formas, te emocionaste con dibujos y colores, armaste un lugar en el que nada pudiera dañarlo.
Y un día, te partiste como espiga, y un dolor profundo e inconcebible te dio la alegría más grande, se mezclaron el llanto con la risa y como un torbellino, una cosa, chiquitita y llorona, se acomodó en tus brazos, llenándote de todo el amor del mundo.
Tu vida cambió de repente, como un rayo se partió en dos, y ya nunca más volverías a ser la misma. Un amor infinito se había apoderado de vos. El amor más inmenso del mundo.
Y esos nueve meses se convirtieron en días y años llenos de risas, de crecimiento, de aprendizaje, de errores y aciertos. De rodillas lastimadas, de cuentos para dormir, de fiebres y partidos de fútbol o clases de baile.
Una vida que salió de tu vientre, de tu alma, independiente de tu cuerpo, pero pendiente de tu corazón, con alas propias, con sueños y metas.
Hoy se feliz. Hoy pensá en sus risas, en sus travesuras, en los abrazos que te dio. Recordá su primera palabra, sus pasitos imprecisos y cada momento en que estuvieron juntos. Hoy, que quizás no esté con vos, elevá una plegaria al cielo y permití que las lágrimas laven tu dolor. Nadie puede juzgarte.
Un abrazo con el alma a todas esas madres que, por alguna razón, no tienen a sus hijos con ellas.
(Dedicado a mis amigas que hoy tienen el corazón partido)
Imagen tomada de la web
© Cristina Vañecek-Derechos Reservados 2020
martes, 29 de septiembre de 2020
Exprimí la vida (Crónicas del Coronavirus)
"Exprimí cada segundo de la vida. Cada abrazo, dalo con todas tus fuerzas. Olé la lluvia. Caminá con los pies descalzos por la arena y dejá que el mar te los bese.
Exprimí cada mirada, cada sonrisa. Grabátelas en la mente y en el corazón. Tatuate en el alma esa caricia furtiva, ese gesto de que puede llegar a ser, aunque nunca sea.
Exprimí el sabor de cada fruta, como si fuera la última vez que la pruebes. Desgustala como el beso de esa persona que extrañás, como si fuera un manjar.
Exprimí la música, la de las guitarras y la del viento. La de los pájaros y la del mar. La de su risa y la tuya dando vueltas por el aire.
Exprimí todo lo que puedas, para que el día que te falte algo de eso, tengas el recuerdo de las mejores cosas del mundo".
© Cristina Vañecek-Derechos Reservados 2020.
martes, 8 de septiembre de 2020
No cierres los ojos, niño.
No cierres los ojos, mi niño, déjalos abiertos un ratito más, necesito tu luz para que guíes mis pasos, necesito tu mirada que me llena de paz.
No cierres los ojos, mi niño, alúmbrame está noche en que la oscuridad me quiere alcanzar, dame tu mano, no me dejes sola, quédate un ratito más.
No cierres, mi alma, tus ojos, por favor, rescátame de este abismo con tu inocencia, sácame de este mundo sin piedad.
Llévame contigo, mi niño, a un mundo en donde no exista la noche, no cierres los ojos, por favor te lo pido, quédate conmigo un ratito más.
Cantemos juntos, mi niño, y dame tu risa que necesito olvidar toda esta tristeza que tengo y que mi alma no puede aguantar.
No cierres los ojos, mi niño, ábrelos muy grandes ya, que no soporto no verlos, ábrelos y quédate conmigo un ratito más.
Imagen tomada de la web
No(Cuadro Niño Durmiendo de Anders Leonard Zorn)
© Cristina Vañecek-Derechos Reservados 2020
jueves, 27 de agosto de 2020
Cinco décadas


















