domingo, 31 de agosto de 2014

Miedos.



El miedo nos paraliza. Nos invade. Físicamente nos provoca dolores, malestares, el pecho se nos cierra. La angustia hace que nos enfermemos. Y el miedo está ahí, ganando la batalla, coartándonos actividades, sueños, ilusiones. Nos cierra puertas y nos hace pensar que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino.

El miedo es un monstruo creado por nuestra mente. Algunos hechos nos hacen crearlos simplemente por supervivencia.

La única forma de ganarle la partida al miedo es enfrentarlo, mirarlo a los ojos y atravesar su fantasmal presencia. La única forma de aprender a ser felices, a disfrutar de nuestros amores, de la libertad, del sol es saliendo a la calle y gritar que no le tenemos miedo al miedo.

Dejar de sentir que la sombra nos aterre, llevar una linterna interior e iluminar cada rincón que nos provoque dudas. Desenfundar la oscuridad, descubrir que nada  puede detenernos.

El miedo mata las ilusiones, los deseos. El miedo nos detiene, nos hace estar muertos en vida, mirando como la vida transcurre detrás de una ventana, sin participar.

No tengamos miedo, atrevámonos a vivir, a hacer realidad nuestras ilusiones, nuestros anhelos y deseos.

domingo, 20 de julio de 2014

El lobo y Caperucita azul.







Nos enseñaron a temerle. A creer que era salvaje y cruel. Nos dijeron que no nos acercáramos y que siempre dudáramos de todo lo que nos manifestara. Nos lo presentaron dañino, un ser que sólo buscaba satisfacer sus instintos y necesidades.


Y un día descubrí que huye y se protege, al igual que todos los seres vivos, porque a él también le hicieron daño. Porque nadie le tendió una mano para una caricia, sino para darle un golpe. Y se encerró en sí mismo, se hizo hermético, para no mostrarse vulnerable ante los demás. Se hizo temible, para no demostrar que estaba muerto de miedo.

Yo dudé de hacerle una caricia, porque temí que me mordiera. Y al ver mi mano tendida, el se asustó porque creyó que iba a pegarle. Ambos nos escondimos detrás de los troncos de unos árboles. Ambos nos quedamos ahí, aguantando la respiración, tratando de escuchar qué movimiento hacía el otro, en guardia, a la expectativa de un posible ataque.

De repente lo ví. No sé en qué momento, sigiloso, salió de su refugio y se acercó al mío. Nunca percibí el sonido de sus pasos. Nos miramos por un largo tiempo. Sin saber qué hacer, elegí quedarme quieta. Él se recostó a mi lado. Llevé mi mano lentamente hacia una de sus patas. Bostezó y apoyó su cabeza en mis regazo. Le acaricié la cabeza.

Ambos descubrimos que estabamos tan asustados como el otro y que necesitábamos ese momento de tregua. Descansar por un momento, desnudar nuestras almas y darnos cuenta de que todo lo que nos habían dicho o hecho no tenía nada que ver con nostros dos.

martes, 1 de julio de 2014

Liberación

(Escrito hace 10 años)
"Recuerdo lo que sentía hace apenas un año. Creía que el mundo se venía abajo y que ya nada tenía importancia. Que todo lo que había construído, los proyectos que soñaba concretar, se desvanecían en el aire como humo. Todo en lo que había creído, todo lo que había planificado, todo lo que más deseaba en el mundo, se derretía ante mí, como una pintura falsa, como un museo de cera ante el calor del sol.
  Me sentí sola, Tuve la impresiónde estar en medio del desierto, abandonada y desnuda, a merced del destino, sin saber hacia donde ir. Sin norte ni sur. Sin más fuerzas ni apoyo que el de mi propio ser, que ya no tenía fuerzas y no quería moverse de donde estaba anclado, por temor a que eso poco que me sostenía también se derrumbara. Creía que ya nada ni nadie existía, y yo tampoco me sentía existir.
  Me sentí muerta en vida, levantándome por impulso de la inercia. Me sentí un trozo de carne al cual le habían quitado toda emoción, todo sentido. Eso es lo que se siente cuando un dolor muy grande nos agobia. Cuando descubrimos que el mundo en el que vivióamos era sólo una gran mentira. Jamás me había sentido tan sola, tan abandonada, tan desamparada. Y pensé que nunca más iba a recuperarme de ese golpe.
Y me costó lágrimas, muchas, salir de ese oscuro y profundo pozo en el que caí. Me costó mucho tiempo convencerme a mí misma de que la vida continuaba. De que nada es tan grave ni tan importante como uno mismo y de que, poco a poco, salimos del dolor y la desesperación. De que hay que tener fe en uno mismo para salir adelante.
Y hoy estoy aquí, escribiendo estas palabras para nadie, o para todos, viendo que la vida es una rueda eterna, una ruleta en la que estamos permanentemente obligados a apostar el propio pellejo para lograr la felicidad, para construir nuestro destino, para llegar a ese  punto en el que miremos hacia atrás y no tengamos nada de que arrepentirnos."

miércoles, 18 de junio de 2014

Uno mismo








Todos los días repetimos la escena. Nos enfrentamos con la única persona de la que nos escondemos, a la que le mentimos y engañamos más que a nadie en el mundo. Cada mañana la vemos en el espejo y, sin embargo, no la miramos a los ojos, no la enfrentamos por temor a los reproches que nos pueda hacer. Y reiteramos el ritual higiénico o estético, sin darle lugar a lo que se oculta en la profundidad de la mirada que nos refleja esa imagen.

Enfrentarnos a nosotros mismos en el espejo puede ser el reto más grande del universo y muy pocos son los que se atreven a realizarlo. Se tiran de puentes, practican paracaidismo, saltan desde un precipicio hacia la nada, pero no son capaces de sumergirse en sí mismos y conocerse.

Cada mañana en el espejo, vemos a esa persona que no terminamos de conocer. A la que nos grita que debemos jugarnos por la felicidad, pero las convenciones sociales, el qué dirán, la rutina acalla su voz. La insatisfacción se nota en el rostro, en cada arruga, en las sonrisas a medias, en los gestos adustos, en las personas cerradas y hoscas que utilizan esos recursos para no enfrentarse a su realidad.

El espejo les devuelve una imagen que no les gusta, siguen con un camino que no desean, pero que se imponen para cumplir con los demás. Prefieren quedar bien ante el mundo, antes que preguntarse qué es lo que realmente quieren, porque escondieron sus sueños en un rincón al que nunca más volvieron.


Cada mañana, al despertar, nos enfrentamos con nuestra imagen, atrapada en un espejo, que nos grita que no hemos logrado ser felices. Cada mañana, nuestros ojos evitan la mirada que nos devuelve el espejo, porque elegimos ser ciegos a nuestros deseos para obtener la aprobación de los demás. Cada mañana, nos perdemos la oportunidad de ser felices.

¿Qué haremos mañana, al despertar? ¿Evitaremos mirarmos a los ojos y recordar cuáles fueron nuestros anhelos?

domingo, 23 de marzo de 2014

Maletas.




¿Qué entra en una maleta vieja? No sólo caben objetos tangibles, cada carta, foto, papel nos cuenta una historia, un viaje, un milagro en el que se puede recrear la vida de una persona.

¿Cuántas vidas entran en esa maleta vieja? Todas las que estuvieron relacionadas con el propietario de esa valija, las vidas de los familiares que quedaron cruzando el océano, con los que tal vez nunca... más pudo reencontrarse, más que a través de largas cartas, contando éxitos y fracasos, alegrías y tristezas. La de los hijos y nietos, que hicieron su propia historia, quizás ignorando el enorme contenido implícito en esos papeles amarillentos, en esas imágenes en sepia que nos muestran a hombres y mujeres con rasgos conocidos, con gestos serios, en poses estáticas, mostrándonos una parte de nuestro propio pasado, misterioso y lejano.

En una valija de cartón y madera entra el aroma del mar mediterráneo, el aire del puerto al que se arribó con el alma llena de preguntas y tantos miedos como nadie pudiera pensar. En esa maleta entra la incertidumbre de qué sucedería con los que quedaron allá, atravesando una guerra. En ese pequeño espacio que contiene nuestras cosas materiales, se esconden los sueños del futuro, las ilusiones y toda la carga emocional que cada objeto posee en sí mismo.

En esa maleta vieja, desvencijada, rota por el paso del tiempo, que se guardó en un rincón caben las mil vidas que cada uno de nosotros llevamos por dentro...y que muchas veces olvidamos.

domingo, 2 de marzo de 2014

La casa.



(Texto escrito hace muchos años, y reflotado hoy por algunos acontecimientos vividos).

     Aquélla casa traía a mi mente los más variados recuerdos. Acercarme después de tantos años a ese rincón de mi memoria me producía las sensaciones más diversas. Sentía miedo de volver allí, pero también el deseo, mucho más fuerte que cualquier temor, por recuperar parte de mi pasado.

     La ruta sehallaba poco transitada. Giré e ingresé por la misma calle arenosa, que tantas veces hubiera recorrido años atrás. Allí estaba, en un estado calamitoso, abandonada, sucia. Detuve el auto sin dejar de contemplarla. Me quedé mirándola, como quien mira a un amante después de muchos años y lo descubre totalmente diferente al recuerdo que se ha llevado en la piel.

    La puerta abierta invitaba a entrar. Pese al calor de la tarde,un escalofrío me recorrió la espalda. Apenas ingresé, me di cuenta de que la casa había sido, en más de una ocasion, el refugio perfecto para vagos, prófugos y citas de amores clandestinos. El olor de quienes hacen daño por puro placer, invadía el territorio que alguna vez supo de frangancias suaves y rosas frescas. La blancura de las paredes había sido rota por expresiones groseras y por las leyendas que la filosofía de un adicto a las drogas supo dictar. Los vidrios de las ventanas habían dejado de existir hacía mucho tiempo y lo único que quedaba en pie era la baranda de la escalera que, como un titán decadente, dominaba desde su altura aquel desastre. Ni siquiera las puertas interiores sobrevivieron a la devastación.

   Como impulsada por un resorte subí a la habitación que supo de mis risas y mis lágrimas... Nada quedaba de lo que había sido mi rincón favorito. La alfombra había sido arrancada y sobre el cemento alguien realizó una fogata para combatir el frío o calentar alimentos. Un dolor muy hondo me punzó el corazón ante aquel cuadro.

   Bajé, contemplando otro panorama de la terrible situación que se había apoderado del que, alguna vez, fuera mi hogar,  sin evitar que una lágrima rodara por mi mejilla. La casa  me había atormentado durante todo el día con sus recuerdos; pero su realidad golpeaba en lo más profundo de mi ser.


   Me prometí volver y poner las cosas en el lugar que les correspondía, que la gente supiera que la vida retornaba a ese sitio; pero existía una leve diferencia que sólo yo sabía: mi vida regresaba por la mitad e ignoraba si alguna vez podría recuperar esa parte de mi pasado, que se escapaba de mis manos, como el agua por entre mis dedos.


   No, nada sería como entonces, parecido..tal vez, pero las rosas que perfumaron mi historia no serían las mismas que cultivaría para recuperar mi entorno.

    Al marcharme tuve el deseo de no volver nunca más a ese lugar tan adorado y que se me presentaba tan dolorosamente ahora, pero tendría que aceptar la realidad y transformarlo. Debería luchar por aquéllo que tanto había amado y que, en alguna forma, seguía amando. Sería volver a empezar por mi misma, sería luchar por lo que hace tantos años había perdido.  ¡Volver a empezar! ¿Por qué no? La vida siempre nos da otra oportunidad. Sentí alivio por la decisión que había tomado.

   Esa noche dormí con la tranquilidad de saber que podía realizar todo lo que me propusiera...y aún más. Mi vida recomenzaba y no la dejaría pasar por el costado, ignorándola. Después de muchos años, en sueños, aspiré nuevamente el aroma de las rosas que habían coronado mi juventud.

miércoles, 15 de enero de 2014

La parte animal.



La vida nos enseña a esconder nuestras emociones, a ser políticamente correctos, a mostrar una sonrisa aunque por dentro nos estemos muriendo. Nos enseña a ocultar emociones para que no se "aprovechen" de nosotros.

Y de repente un buen día descubrimos que en nuestro interior existe una fiera rugiente que pide salir o se muere...y si la dejamos morir, muere una parte importante ...de nuestro ser.

Es la bestia que nos llena los ojos de furia cuando vemos una injusticia, pero la sociedad le enseñó a mirar hacia otro lado, a no meterse. Es esa parte animal que muere de deseo, pero a la que domesticaron para que la sociedad no la señale con el dedo. Es algo que muchas veces nos ocultamos a nosotros mismos, hasta que una mañana al mirarnos al espejo, no nos queda otra que ver, que sentir y que nos grita que liberemos.

Ese día es cuando pateamos los tableros de las imposturas sociales, el día que reclamamos nuestra libertad, el día que decidimos ser felices y dejar de obedecer ciegamente años, siglos y milenios de costumbres impuestas por otros, por esos que, imposibilitados de comunicarse con su ser interior, domesticaron a quienes no sentían igual. Y cuando no pudieron domesticarlos, buscaron eliminarlos porque no soportaban su presencia, porque ellos mismos no se animaron a ser libres.

La parte animal nos hace buscar nuestra plenitud. Nos hace tomar contacto con algo mucho más allá de la naturaleza, nos enfrenta a nosotros mismos, y nos pone frente a frente con el único ser que nos acompañará por toda nuestra existencia: nosotros mismos.

sábado, 4 de enero de 2014

¡¡Gracias, Malasia!!



Gracias a todas las personas de Malasia que ingresan a los blogs en los que escribo, "Una mirada común" y "Palabras escritas en el viento"...Estoy gratamente sorprendida por sus visitas, ojalá me cuenten qué los hace ingresar o si son argentinos viviendo allí. Un abrazo muy grande y muy feliz 2014!!

lunes, 30 de diciembre de 2013

¡Gracias!



 Cada vez que llegan estas fechas, hacemos un balance o análisis de lo que nos ocurrió este año. Y la palabra con la que quiero despedir a este 2013 es un enorme ¡GRACIAS!.


  Agradezco profundamente todo lo que he vivido durante los doce meses. Las incertidumbres y las certezas, cada paso que di y cada camino en el que retrocedí y volví a recorrer para apreciar el paisaje. Muchas veces el ritmo loco en el que nos movemos, hace que nos perdamos cosas que luego nos damos cuenta de su importancia.


   Agradezco a las personas que estuvieron, con una palabra de aliento, con un abrazo, con una sonrisa, con una mirada. Agradezco a quienes me dieron la oportunidad de darme la oportunidad, de dejarme ser libre, de volar. Y, principalmente, a quien hizo que este año sea particularmente inolvidable, en donde me descubrí a mí misma en una posición inesperada en la vida y que, sin saberlo ni proponérselo, me enseñó y me ayudó a comprender tantísimas cosas, convirtiéndome en una persona mejor conmigo misma.




  Agradezco a quienes se borraron y "me borraron", porque aprendí el valor que realmente me dieron, el lugar que ocupé en sus vidas, descubrí cuánto valoraron mi amistad y, sobre todo, hasta qué punto respetaron mi forma de ser. Gracias por las enseñanzas y por no estar más.


    Agradezco a la tecnología el haber podido conocer a tantas personas maravillosas, y sobre todo, poder hacer el charter diario "MDQ-BUE-ROS" vía whatsapp, y tener las tertulias más locas, divertidas, sabias, profundas y maravillosas que a nadie se le puedan ocurrir (a veces pienso en lo qué sucedería si esas tertulias nocturnas, esas filosofadas matinales, esas confesiones a la tardecita, fueran publicadas...ganaríamos millones!!). Catarsis geniales, un acompañamiento impensado y liberador.


   Agradezco a mi familia, a esas dos personas que están desde que tengo uso de razón. Con sus cosas buenas y de las otras, y porque a pesar de todo, fueron y son los pilares más fuertes que conozco, treinta años de ponernos el hombro, de tirar para adelante, con altibajos y problemas, pero juntos.


    Agradezco a la vida, que hace tres años me dio la oportunidad de volver a nacer y comprender que estamos en este mundo  para cumplir una misión sublime: la de ser felices y buscar esa felicidad a cualquier precio. Que debemos estar equilibrados emocionalmente para brindar amor y que, si no nos amamos a nosotros mismos, difícilmente otros puedan amarnos.


   Te agradezco a vos, que estás ahí, leyendo estas líneas, y que lees otras cosas que escribo, que no comentás, que no tildas "me gusta" pero estás del otro lado y le das vida y sentido a esto que lanzo al viento para que vuele y tome vida propia. Y a vos, que comentás, tildás y compartis, porque me hacés saber que estos devaneos te gustaron y te produjeron algo en tu ser como para que otros también lo lean.


   Querido 2013, gracias por haber sido uno de mis mejores años. Gracias por ser un hito en mi historia personal. Gracias por habreme hecho más humana, más mujer y mejor persona. Gracias por todo lo vivido, lo sentido y gozado. Gracias por haberme hecho cumplir tantos sueños, por hacer realidad tantas cosas. Gracias, 2013, por haber sido tan maravilloso.


¡¡Bienvenido, 2014, quiero seguir cumpliendo sueños!!!

sábado, 7 de diciembre de 2013

Paraíso




Quiero ser tu paraíso. Que en los momentos de caos, pienses en mi y veas la calma. Quiero ser el lugar en donde descargues todas las mochilas que llevas sobre tus hombros, el momento en que te olvides de todo lo que te hace mal.

Quiero ser tu refugio, el espacio en donde el mundo se detenga y no exista nadie más que nosotros dos, en el que no hagan falta palabras ni silencios, en donde mostremos el alma y seamos libres de todo.

Quiero ser tu paz, la persona con la que bajes la guardia y no necesites usar ninguna máscara, en donde te saques la armadura con la que enfrentas al mundo y te muestres ante mi indefenso en toda tu desnudez.

Quiero ser esa persona que te separe del torbellino, del caos, del ruido...quiero que me veas y sientas silencio, música, brisa. Que tiendas la mano y sepas que la mía está ahí, siempre, eterna, cálida, extendida.

Quiero que recuperes tus fuerzas y puedas salir de nuevo a enfrentar al mundo con  más brío, con todo ese coraje, con tu energía vital y masculina, guardando entre nosotros el secreto de ser tu refugio, tu calma, tu paraíso.

lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Qué es la felicidad?





 Hoy me descubrí pensando en esto. Escuchando la radio sobre la muerte de alguien que murió sorpresivamente, cuya vida había sido exhibida por decisión propia en los medios, alguien a quien el dinero, de repente, la ofrecía la oportunidad de realizar algunos de sus sueños, no todos.

No sé si esa persona logró ser feliz. Si me sorprendían los comentarios de muchos que, cual l...oros, repetían en las redes sociales, o en los mismos medios a través de anécdotas quienes lo conocieron, o mediante mensajes quienes no, que "la plata no hace la felicidad". Sin embargo, me quedé pensando en cuántos de todos esos que, cual letanía morbosa, se llenaban la boca con la frase, la cumplían. Cuántos, de todos ellos, se tomaban el tiempo necesario para estar con sus hijos. Cuántos rechazaban hacer horas extras en sus trabajos para compartir tiempo con sus parejas. Cuántos, en definitiva, veían al dinero como un instrumento para lograr cierta comodidad en la vida y cuántos creían que sólo con dinero se obtienen las cosas que, dicen, nos hacen felices.

El nivel de vida que hoy llevamos, las nuevas tecnologías, los avances científicos, hacen que saquemos cuentas todos los días para poder comprar eso que nos venden como "la felicidad". Las zapatillas que usa el crack de futbol, mucho más caras si son las originales, la ropa que imponen los medios porque esa marca es la que trae "glamour", los accesorios y aparatos que cada día incorporan una aplicación nueva, que deja obsoleto a lo que compramos hace una semana atrás. Corremos detrás de una zanahoria inalcanzable, y muchas veces olvidamos lo fundamental.

Creemos que la felicidad es esa fiesta carísima para gente a la que vemos una sola vez al año, para que no nos critiquen aquéllos que nunca nos dieron nada, ni siquiera un hombro para llorar o un abrazo para consolarnos. Creemos que es ofrecerles a los nuestros en bandeja de plata aquello que nosotros conseguimos con esfuerzo, trabajo y sacrificio, sin darnos cuenta que precisamente eso era lo que le daba más valor, la lucha por obtener algo que deseábamos. Pensamos que el último celular, el viaje al paraíso terrenal de moda que promocionan las agencias, o el hotel de lujo más caro son las cosas que nos hacen felices.

Y nos olvidamos que la felicidad es simplemente algo mucho más sencillo, eso que sentimos al finalizar el día, cuando vemos a los nuestros sanos, vivos, riendo con una tontería. Soñando simplemente con despertar mañana, para volver a empezar. Nos olvidamos que la felicidad es poder mirar a los ojos a la persona que amamos, es respetarla en sus convicciones y acompañarla en sus proyectos, es alentarla a crecer emocional e intelectualmente.

Muchas veces no necesitamos viajar al otro lado del mundo para ser felices. Podemos dar una vuelta a la manzana, en silencio, con la persona que elegimos para que nos acompañe en nuestra vida, y ese lugar, por su sola presencia, convertirse en el paraíso tan ansiado. Podemos comer arroz blanco y convertirse en el manjar más delicioso simplemente porque estamos junto a quienes amamos.

Definitivamente el dinero no hace la felicidad (sólo calma los nervios, saca de apuros y nos ayuda a vivir un poco más holgadamente). Pero no todos los que lo dicen, lo practican en realidad.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Todas las palabras de amor



Él:-Hola, ¿cómo estás?

Ella: - Hola, (estoy con ganas de abrazarte, de mirarte a los ojos y perderme en tu abrazo, con ansiedad de ahogarme  en tu aroma, de hundirme en tu pecho y naufragar en vos. Estoy acá, queriendo navegar cada rincón de tu piel, esperando que tus dedos rocen una a una todas las vértebras de mi espalda hasta el exacto punto en donde mi mundo se divide en dos. Estoy con ganas de darte uno por uno todos los besos que tengo guardados, haciendo fila, sacando turno para ir a morir en tu boca. Estoy aquí, en definitiva, esperando que el mundo se detenga y desaparezcan todos con la magia de tu sonrisa)...Bien, y vos?

Él:-Bien, estoy cerca y quería pasar a charlar un rato, o ir a tomar algo por ahí

Ella:- Dale

Él:- ¿A dónde querés ir?

Ella: (a donde el mundo se detenga y solamente estemos nosotros, unidos en un cuerpo a cuerpo eterno y vital, a un lugar en donde nadie sepa nuestros nombres, en donde seamos dos desconocidos sin historia, sin pasado, sin huellas ni cicatrices dolorosas. A un lugar en donde sólo se respire nuestro amor)...A cualquier lado!!

Él:-En diez minutos estoy ahí.

Ella:- Te espero (toda la vida, cada segundo de mi existencia, porque entraste en el momento exacto de mi madurez, porque cada hecho de mi pasado estaba preparando tu presencia en mi vida, porque sin saberlo, te esperé siempre, aún cuando no te conocía). No tardes!.

Imagen tomada de la web
© Cristina Vañecek-Escritora Derechos Reservados 2018

lunes, 11 de noviembre de 2013

Amante marino



Estabas ahí, palpitante, esperando el momento en que mis pies comenzaran a acercarse al límite exacto en donde la tierra se convierte en mar, en el lugar en el que las dudas se dejan a un lado y todo se convierte en un cara o cruz definitivo y profundo.

Poco a poco fui entrando en vos, y me envolviste en un abrazo abarcador y completo, cubriendo cada fibra de mi ser. En un beso comio el dulce aroma del mar, me dejé fluir a tus profundidades, dejando que tu cuerpo me descubra sus misterios.

Me invitaste a flotar en tus brazos, a navegar en tu piel, a perfumarme en tu océano de gloria y pasión. Me propusiste el encuentro más perfecto y deseado, me ofreciste tus manos silenciosas para hacer del amor una obra de arte fugaz e inolvidable.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Me gustan los hombres vestidos

(!Gracias, George, por la colaboración con esta nota!)

  Me gustan los hombres vestidos porque su forma de vestir me habla de algo más interior, de cómo ve el mundo...Porque puedo ver sus zapatos, y la forma de atarse los cordones 

Me gusta ver a un hombre vestido, porque en su ropa adivino sus idiosincrasias, sus contradicciones... En su forma de vestir voy dándome cuenta de a qué le da importancia, como se construye en su imagen de sí mismo.

Parece una tontera, y este gusto no tiene nada que ver con la moda, o con las marcas...Tiene que ver con que me gusta ver al hombre vestido, para sentir en su presencia algo que va más allá de sí mismo...

Y, en definitiva, me gustan los hombres vestidos...para desvestirlos!!

viernes, 18 de octubre de 2013

A solas



Es una de esas noches en que tu cuerpo me hace falta. En que tu aroma se enreda entre mis manos y me envuelve por completo. Es una de esas noches en que la luna recorre mi cuarto y junto a su luz, como un faro, mi mirada te busca en cada sombra.

       Esta es una de esas noches en las que mi mente te dibuja aquí, a mi lado, pensando en tu cuerpo, en tu sonrisa pegada a la mía, en tu mirada afiebrada atravesando todas mis intenciones y deseos.

      Esta noche es una de esas noches en las que mi espejo refleja la imagen de una mujer nueva en la que me he convertido, y el fantasma de tu reflejo me envuelve, haciéndome sentir la pasión más pura, más profunda, volviéndome más humana.

     Esta noche es una de esas noches en las que te tengo a mi lado, sintiendo cada centímetro de tu piel...aunque tu cuerpo no esté aquí...Esta noche, es una de ésas noches.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Religión



Todos necesitamos la fe para vivir, y cada cual tiene su propia fe, sus creencias ancestrales y profundas arraigadas en el fondo del alma y del tiempo, atadas a nuestras fibras más íntimas y clavadas en lo más hondo de nuestro ser.

Buscamos aferrarnos a algo que esté más allá de nuestra propia percepción y que nos genere una sensación de protección y bienestar, algo que nos ayude a convencernos a nosotros mismos que estamos cubiertos y bendecidos para emprender los más locos proyectos que tenemos.

Dios, Alá, Buda, Vishnú, Brahama...santos, vírgenes y mártires que marcaron la historia para enseñarnos algo, seres esenciales que nos alumbran el camino para tomar decisiones y encomendarnos a su cuidado en el misterioso sendero llamado "vida" que debemos atravesar.

Y, a riesgo de parecer profana, confieso que mi religión es el cuerpo del hombre que amo, que mi templo son las cuatro paredes en donde el universo se manifiesta en todo su esplendor, que mi altar es el rectángulo en donde lo adoro sin culpa, sin pecado, sin miedos a ninguna clase de castigos divinos. Que mi paraíso es el aroma de su piel, convertido en manta, abrigo y sombra, y que la bendición de sus manos recorriendo mi espalda es el milagro más sagrado que he conocido.

 Que en sus brazos descubro que el más allá existe, atravesando una galaxia ilimitada, volando juntos hasta el infinito, olvidando todo lo que nos rodea, estallando en mil estrellas y convirtiéndonos en soles, en nubes de gas cósmico que llevan su semilla a cada rincón del universo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Regalos




De vez en cuando nos gusta encontrarnos con un paquete enorme, con un llamativo moño en color contrastante y que adentro esté aquéllo que tanto anhelamos...La vida nos impuso que un regalo debe ser caro, que tenemos que demostrar nuestro afecto con cosas.

Y a mi me gustan los regalos que no cuestan nada y valen mucho. ¿Suena contradictorio, no? Sin embargo, no veo mayor valor que encontrar en los ojos de alguien honestidad; en sus manos, calidez; en su voz, sinceridad. El mejor regalo del mundo es recibir el mensaje de una persona amiga de la que hace tiempo no tenías noticias y, así, de repente, quiera regalarte una hora de su vida para saber cómo estás.

Me gusta que la vida me haga regalos. La vida me regala la presencia de mi madre, su abrazo, su caricia. Y de repente, no encuentro mejor devolución de obsequio que subirla a mi coche y llevarla a pasear, llevándola a esos lugares que tanto quería conocer, sintiendo su presencia conmigo..
.
La vida me ha hecho otros regalos. Escuchar la voz de amigas lejanas (por distancia, pero están aquí, en mi corazón) y poder tener largas tertulias, hablando de todo y de nada, simplemente compartiendo unas horas, perdiendo un tiempo precioso ellas conmigo y yo con ellas, para calmarnos los dolores, las tristezas, para reírnos de pavadas y filosofar sobre esas cosas de las que hablamos las mujeres cuando nos juntamos en "aquelarre".

La vida me regala cariño de las personas más impensadas, las palabras de seres que tal vez conozco sólo a través de la pantalla y, sin embargo, se preocupan por mí con un mensaje, con una pregunta, con tanto cariño que sólo queda agradecer a la vida por ese obsequio tan hermoso.

El mejor regalo del mundo es que el otro te obsequie su tiempo y su atención, nada tiene tanto valor como eso. Ni un celular, ni un vestido, ni la fiesta más cara del mundo se compara con la sonrisa del ser que amamos, con escuchar su carcajada pura y profunda...

Si, ya lo sé, me gustan los regalos valiosos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Partidas







Nos duele dejar ir a quien queremos y admiramos. Nos parte el alma pensar que toda esa energía que nos transmitía una persona ya no va a estar presente para darnos ese latigazo al alma para decirnos que hay que seguir adelante, a pesar de todo, que la vida es eso y para eso vinimos a este mundo...Para vivir.

En nuestro egoísmo queremos aferrarnos a la persona física, al cuerpo, al molde que envolvía ese espíritu guerrero que nos ayudaba a mantenernos en pie, mostrándonos y demostrándonos que no se puede claudicar cuando tenemos un sueño. Que, contra viento y marea, hay que perseguirlo hasta alcanzarlo....

Y no pensamos que quizás sea el tiempo de partida de ese ser, que merece un descanso en su lucha, que ya dio suficiente pelea a tantos frentes, que libró tantas batallas, que demostró más fuerza de la que tal vez él o ella misma pensaban...Y también sintieron que desfallecían, que ya no podrían más, que solamente querían bajar los brazos y renunciar a todo...Sin embargo, siguieron adelante, solos, incomprendidos, furiosos, remando en contra de la corriente para salir adelante de todos sus problemas...

A todo guerrero le llega su reposo, y cada uno de nosotros debe saber que ellos, los incansables, los batalladores, los luchadores, los que parece que se comen el mundo a mordiscones porque la vida no les dio otra opción...también se cansan y dicen basta. Y, cada uno de nosotros, debe aprender a dejarlos ir, porque les llegó la hora de su merecido descanso. Les llegó la hora de relajarse, de bailar todo lo que no pudieron, de reunirse con otros guerreros que los están esperando con los brazos abiertos y un gran aplauso de cierre de función...

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Terremoto




Hay días en que la tierra tiembla...Y tiembla porque desde nuestro interior, las placas tectónicas de nuestras emociones se sacuden de tal forma que todo se conmueve. Revienta nuestro suelo afectivo, se agrietan nuestras calles emocionales porque llevamos acumulando una energía que es necesario dejar expandirse.

Y, literalmente, reventamos en un movimiento sísmico simbólico, para poder... sacarnos de encima nuestro esos sentimientos que amenazan nuestras estructuras emocionales. Para algunos eso parece triste, desagradable, malo...sin embargo, ese terremoto interno sirve para poner algunas cosas en su lugar. Para corrernos de un lugar en el que ya no podemos estar y hacer efectivos algunos cambios imprescindibles. Tras el temblor, vemos algunas cosas con más claridad, se nos calma la mente, las ideas se ordenan.

Y nos damos cuenta que nos hacía falta esa sintonía cósmica con el universo, como cuando para liberar su energía explota una estrella y nace un nuevo sol...O con lo más profundo de nuestro planeta, que se mueve para dar nueva forma a su geografía.

No tengamos miedo a estas explosiones...A veces nos asusta, como todo temblor, el cambio que nos trae. Nos duele perder objetos, afectos, elementos y personas a los que nos aferrábamos, pero que, de repente, debíamos dejar ir, para poder avanzar y cambiar.

Hoy tuve un terremoto de esos en que todo vuela por los aires...Y al bajar la polvareda y al comenzar a ver claro, algunas cosas se empezaron a acomodar solas...Soy un acontecimiento geológico (y meteorológico) ambulante. Cada persona, cada uno de nosotros, somos pequeños universos en formación y expansión...Estallemos, como las estrellas, temblemos y reacomodemos nuestras placas, como la tierra.

domingo, 25 de agosto de 2013

A veces




A veces tengo miedo a equivocarme, a dar un mal paso y resultar lastimada. A veces siento que en este juego que es la vida, retrocedo casilleros y vuelvo a empezar. A veces, unas pocas y otras muchas, quisiera subirme a un ómnibus que me lleve muy lejos, a un lugar cuyo nombre ignore y en donde nadie sepa de mí, para iniciar una historia sin pasado.

Pero soy quien soy por mi pasado, él m...e construyó cada célula de mi cuerpo, cada espacio de mi alma, cada partícula de mi ser. Y, a veces, sólo quiero escuchar algo de música para apaciguar a la fiera que está encerrada dentro de mí y que se desespera por rugir tan fuerte que se escuche hasta el último rincón del planeta.

A veces sólo quiero cerrar los ojos y sentir el canto de las aves. A veces, quiero abrirlos, para poder vislumbrar la majestuosidad de un cielo despejado. A veces desearía concederles todos los deseos a la gente que quiero, y es ahí cuando descubro que si tuviera ese don les impediría tener la oportunidad de luchar por sus propios sueños, de crecer por sí mismos.

A veces, descubro que soy feliz con lo tengo.